En menos de un mes, familias comenzaron a asentarse en lotes usurpados. Exclusión, manejo político y ventas ilegales.

En los últimos meses cerca de un millar de personas ocuparon terrenos en las zonas oeste y noroeste de Rosario que motivaron distintas presentaciones judiciales por parte de los propietarios de los mismos. El fenómeno, que no es nuevo y se acrecentó en tiempos de pandemia y de la mano de índices de pobreza cada vez más alarmantes en toda la región, desnuda la falta de acceso a la vivienda pero también el accionar de grupos que lucran con la necesidad de muchas familias. Detrás de las usurpaciones también se mueve un negocio de compra y venta de lotes por los que aseguran que se paga entre 30 mil y 100 mil pesos por cada uno.

En la zona oeste la luz de alarma del dueño de un lote de cuatro hectáreas que se extiende detrás del predio que el Colegio Cristo Rey tiene sobre la avenida Calasanz (continuación de Mendoza y luego de Wilde en dirección hacia Funes) se encendió con mayor intensidad el 20 de septiembre. El hombre venía batallando sin éxito en los tribunales provinciales desde 2014 para desalojar a una docena de familias que se asentaron en su propiedad, pero ese día se produjo una irrupción masiva.

El letrado está convencido de que ese masivo arribo de personas “fue organizado”. Quien investiga la usurpación es el fiscal Marcelo Maximino, que imputó a más de 130 personas y espera que el juez de Garantías resuelva una fecha para llevar adelante la audiencia.

Sin techo

“Nosotros no teníamos dónde ir, estábamos alquilando y ya no podía pagar más, así que me vine para acá”, dice Cristina mientras acaricia a su hijita de cinco años a metros del rancho de chapas que montó en el predio usurpado hace menos de un mes.

 

Su relato se repite casi calcado entre los demás habitantes del asentamiento, donde abundan changarines, albañiles, empleadas domésticas y hasta un remisero. A todos la pandemia los dejó sin trabajo.

En este predio donde la toma se consolida y la Justicia ya censó a los ocupantes para llegar a una solución, abundan los chicos. Es por eso que las mismas familias improvisaron un precario comedor en el centro del terreno donde cada día cocinan algo entre todos.

Nuevo Alberdi

Mientras esta toma se consolidaba en la zona oeste, una similar situación se dio en el noroeste. Es más, el martes pasado el dueño de un predio de cuatro hectáreas situado detrás del complejo Palos Verdes, a pocos metros del autódromo, constató con un escribano cómo dentro del lote, que está cercado, se está construyendo una propiedad que los vecinos atribuyen a una agrupación política que milita desde hace años en la zona. Los materiales, arena y piedras, estaban este viernes sobre calle Baigorria y la casa ya tenía sus paredes a medio levantar.

A unos metros se entremezclan viviendas muy humildes con otras más consolidadas. Y desde calle Bouchard hacia la zona de Ybarlucea, el crecimiento de las tomas es exponencial. Así lo asegura Cristina Díaz, una mujer que lleva más de 40 años viviendo allí y que es testigo de la diaria llegada de gente a esos terrenos.

“Acá la gente empezó a llegar en 2007, con la inundación en Nuevo Alberdi, pero este año, con la pandemia, se llenó”, describe mientras señala las precarias viviendas que se levantan en distintos sectores.

“Hace dos meses, atrás de mi casa empezaron a levantar cimientos y yo les dije que no lo podían hacer, que ese lote tenía dueño; y la verdad que la pasé muy mal”, admite la mujer.

En Nuevo Alberdi los vecinos aseguran haber pagado por esos terrenos. Las sumas oscilan, pero algunos dicen que llegaron a abonar unos 100 mil pesos por un lote de 20 por 20.

También hay voces que remarcan por lo bajo una suerte de organización detrás de las tomas. Las familias llegan desde distintos barrios de la ciudad, como Empalme y Stella Maris. “Muchos han ocupado el terreno y se han ido luego de que el dueño les pagara para que lo hicieran, pero hay otros que venden esos lotes como si realmente fueran los dueños”, narra Díaz.

 

En los predios de Nuevo Alberdi no sólo se ven viviendas consolidadas y precarias, por las calles del amplio sector que se extiende detrás del autódromo también se observan desarmaderos de autos y hasta un negocio de venta de autopartes.

Si bien estas tomas son las que más crecieron en Rosario durante la pandemia, no son las únicas. De acuerdo a la información que maneja el Ministerio Público de la Acusación (MPA), las usurpaciones se dan también en alrededores del Club Olympia de Baigorria al 2800 en la zona norte; en el camino nuevo a Soldini y en Ovidio Lagos y 5 de Agosto. También hay una toma en Empalme Graneros, en Juan José Paso y Formosa; otra en Estudiante Aguilar y Misiones en Santa Lucía; en Seguí y Solís y en Colectora de Circunvalación y Pasaje 513, en la zona sur.