Ya fue dado de alta y hoy se recupera en su hogar. “Pasé una situación muy complicada, con fiebre y un dolor corporal insoportable”, narra. Los profesionales de la salud “son los verdaderos héroes” de la pandemia. Y pide a la gente que se cuide: “Al virus hay que tenerle mucho respeto”.

El director del Hospital Iturraspe, Francisco Villano, 63 años, sintió de cerca la muerte. El frío de la Parca corriéndole por la espalda. La espantosa conciencia de la finitud humana. Como médico y jefe de uno de los efectores de alta complejidad más importante de la ciudad y región, sabía que estaba expuesto a infectarse de coronavirus y de enfermarse de Covid-19, como la mayoría de profesionales de la salud que están en el fragor de la trinchera, en el medio de una curva de contagios que no da tregua. Eso ocurrió, pero nadie nace preparado para semejante sensación.

El jueves pasado -dio a conocer en un comunicado el Ministerio de Salud-, Villano fue trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos para monitorear su cuadro respiratorio y cardiológico. Tuvo “arritmia y taquicardia”, requirió “un flujo bajo de oxígeno y no presentaba fiebre”, indicaron desde la cartera sanitaria. Por su trayectoria, la noticia generó preocupación en la comunidad médica local. Este domingo se conoció que el médico recibió afortunadamente el alta médica.

“Pensé que me moría, que se me iba la vida. Se siente la desesperación, y no sólo por mí sino por toda mi familia”, confiesa Villano en diálogo con El Litoral. Esa mala costumbre que tiene el hombre de morirse, al decir de Borges. Pero no, y se puede vivir para contarlo: el médico salió adelante, ya está en su casa, se está recuperando y cuenta si experiencia. “Estuve internado durante cuatro días, dos en terapia intensiva. La pasé bastante complicado, pero afortunadamente salimos adelante. El equipo de trabajo del hospital se portó de diez, no sólo conmigo, sino con todos los pacientes que tienen que atender a diario”, agradece Villano.

¿A qué se aferra alguien en ese momento en que se siente que la vida se va? “Justamente a la vida, a la familia, en todo lo que uno piensa hacer, a los amigos. Siempre me sentí muy acompañado por mucha gente, con llamados, mensajes, con cadenas de oraciones”, cuenta el médico.

Su hija (médica clínica) tuvo una cirugía de cadera complicada, con inmunosupresión, y se contagió de coronavirus. Estuvo una semana con respirador. Entonces, la preocupación fue familiar: dos de sus hijos tuvieron la enfermedad, él y -también- un sobrino suyo que es médico y que está con síntomas asociados a Covid-19. “Eso nos pegó fuerte. Tuvimos el nexo epidemiológico, lo cual fue importante al momento de tomar medidas a tiempo”.

Un dolor impresionante

Villano estuvo 15 días con fiebre, con un “dolor impresionante” en todo el cuerpo: “Me dolía hasta cuando me peinaba”, dice. Ahora está aliviado, pero de momentos tiene un poco afectada la voz, con algo de ronquera. No tiene más fiebre ni dolor de cuerpo, ni tampoco agitación.

Durante la internación, “hubo momentos en que se sentía algo de bienestar, pero en otros parecía que se sentía morir”. Ésa fue su sensación de estar infectado de coronavirus. “No tenés aire, no podés respirar, creés que te vas a morir. Aparece un desasosiego, una desesperación que realmente cuesta describirla”, relata el médico. Ahora tendrá al menos una semana más con reposo y recuperación.

El miércoles de esta semana ya tendrá el alta epidemiológica. “Y si Dios quiere, el lunes próximo volveré a trabajar”. Ya se entusiasma con volver a la trinchera (ver El retorno). Sólo tiene un temor: las secuelas que podrían quedarle. “Aún no se sabe qué nos deja este virus: si alguna incapacidad respiratoria u otro tipo de trastornos. Hay que enfrentarlo, pero con seriedad”.

-¿Qué reflexión le merece toda su experiencia para la ciudadanía?

-Realmente es un virus al que debemos tenerle mucho, mucho respeto. Se dan casos en personas que son asintomáticas u oligosintomáticas, y estos quizás son los más peligrosos; hay pacientes que tienen síntomas moderados, y otros con sintomatología muy grave. Lo que ocurre es que la población de entre 30 y 40 años (que se contagia) es la que menos gravedad tiene si se enferma. Y a veces no le da la importancia que le tiene que dar (al coronavirus) con los cuidados, o el autoaislamiento ante cualquier síntoma asociado.

Y esa franja etaria es la que termina siendo portadora del virus y que contagia a gente más vulnerable, como los adultos mayores o personas con comorbilidades. En estos casos, toda la familia debe terminarse aislando. Hay que tomar precauciones, esto es clave: nos enfrentamos a algo a lo que debemos tenerle muchísimo respeto.

“Ellos son los héroes”

“Yo destaco el personal de salud, la forma en que está trabajando, el empeño que deja, con el riesgo para sus vidas, con el amor que trabajan. No lo digo por ser parte integrante o director del hospital: lo digo con conocimiento desde adentro. El cuerpo de profesionales de la salud está dejando todo, no tiene miedo de estar al frente, de trabajar todos los días y exponerse permanentemente. A eso lo quiero destacar”, pondera el director.

“El hospital está preparado, es un gran hospital. Pero lo que hace grande al Iturraspe son las personas que allí trabajan, y eso realmente no se puede discutir ni cuestionar. Ellos son los verdaderos héroes en este momento. Y es muy emotivo ver al personal de salud, todos vestidos con los trajes de protección, las máscaras, los barbijos, las cofias, los guantes, más de ocho horas. Cualquiera podría pensar: ‘Esto es inhumano’. Pues no: ‘se la bancan’, no aflojan al momento de trabajar”, vuelve a valorar.

Y hace un pedido a la ciudadanía: “No nos descuidemos como sociedad. Estemos atentos. Sigamos luchando que aún tenemos por delante un tiempo difícil y por el cual debemos seguir cuidándonos mucho”, concluye Villano.

“El hospital está preparado, es un gran hospital. Pero lo que hace grande al Iturraspe son las personas que allí trabajan, y eso realmente no se puede discutir ni cuestionar. Ellos son los verdaderos héroes en este momento”.

El retorno

¿Y cómo se imagina el retorno al trabajo? “Con ganas de estar. Le debo mucho al hospital, por lo que hicieron por mí, por mi familia, y mi lugar es estar ahí. Y si hay que reemplazar a alguien, estar trabajando a lado de los que están poniéndole el pecho a la situación, yo estaré. No como director, sino como un compañero de trabajo más”, resalta Villano.