La ciudad forma parte del estudio mundial y un voluntario local recibió la primera dosis este jueves. Estiman que en 2023 podría estar lista la investigación.

Tras una interrupción por la pandemia de coronavirus, acaban de comenzar en Rosario los análisis para la vacuna preventiva del VIH, que, en Argentina, también se desarrollarán en la Ciudad de Buenos Aires. El estudio local está a cargo de un equipo de diez investigadores rosarinos y la primera dosis de prueba en la Argentina se inoculó hoy en la ciudad. La eficacia de la vacuna contra el VIH se conocerá en 2023 y el instituto a cargo de este estudio continúa recibiendo voluntarios que reúnan una serie de requisitos. La idea era comenzar las pruebas en marzo psado, pero la irrupción del Covid complicó los planes.

El equipo de investigación en Rosario de la vacuna contra el VIH está a cargo del jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Centenario y director médico del instituto Caici, Sergio Lupo, quien investiga sobre el sida desde principios de la década de 1990.

El estudio, un emprendimiento público-privado, está patrocinado por los institutos de salud de Estados Unidos y la red de ensayos en vacunas contra el VIH. La vacuna que se prueba es la de Janssen, una compañía farmacéutica de Johnson & Johnson.

La investigación concluirá en 2023 ya que, según explicó Lupo en diálogo con La Capital, “el primer año se vacuna a los voluntarios y, después, hay dos años de seguimiento”. “Somos alrededor de diez personas, todas de Rosario. Trabajamos todo en la ciudad: no se derivan muestras y todos los estudios se hacen acá. Los profesionales tuvieron un entrenamiento especial para esto y hay equipamiento especial también”, remarcó.

Sobre las caracterítsticas del estudio, Lupo explicó: “Se basa en hombres cisgénero VIH negativos y personas transgénero que hayan tenido relaciones sexuales con hombres cisgénero y/o personas transgénero y que, por sus prácticas sexuales, se encuentren expuestos al virus”.

“Es un estudio de fase III para demostrar la eficacia de la vacuna contra el VIH en personas con riesgo aumentado a adquirir el virus. Se incluirán 3.800 voluntarios en 58 centros de distintos países del mundo. En Argentina se realizará en nuestro centro de investigación en Rosario y en tres centros de la Ciudad de Buenos Aires”, agregó.

Con respecto a la vacuna contra el VIH, el investigador contó que se constituye por “proteínas recombinantes sintéticas similares a algunas fracciones del virus, que se insertan en un adenovirus 26 atenuado para entrar al organismo sin riesgo de infección y generar respuesta humoral y celular contra el verdadero virus. Los estudios en monos han probado eficacia y en seres humanos respuesta inmunológica y seguridad. Falta la demostración de la eficacia en este estudio y en otro que se está desarrollando en Africa, para definitivamente tener una vacuna contra el VIH”.

Entre los objetivos del estudio, Lupo indicó que se busca evaluar “la eficacia de la vacuna, sobre todo la prevención estándar versus la prevención estándar sin vacuna. Queremos que todas las personas se cuiden y queremos ver si la vacuna, a todos los cuidados que se conocen, le agrega un elemento más”.

En cuanto a los requisitos para presentarse como voluntario, detalló: “Los voluntarios deben haber tenido, en los últimos seis meses, sexo anal o vaginal receptivo sin preservativo, enfermedades de transmisión sexual, uso de drogas estimulantes o haber tenidos cinco o más parejas sexuales con las que haya tenido relaciones de riesgo, siendo VIH negativo”.

“Se probará la eficacia por la constitución de la vacuna, que podría utilizarse a nivel universal ya que las moléculas con las que está constituida tienen todos los subtipos del virus”, explicó el médico.

En cuanto a los estudios, Lupo contó que estaban planeados para que comenzaran en marzo de 2020, pero que la pandemia de coronavirus puso todo en pausa hasta ahora. “Diría que se retrasaron otros proyectos, como los tratamientos con nuevos anticuerpos monoclonales para el VIH o con drogas de nueva generación de larga acción para facilitar la adherencia a los pacientes. Pero por suerte estos están pronto a implementarse”, añadió.

Investigar y atender en pandemia

El 2020 fue un año en el que muchas disciplinas vieron cómo se pausaban sus actividades por el coronavirus. En ese sentido, Lupo dijo que para desarrollar los estudios de investigación relacionados con el VIH se implementó un “plan de contingencia” y que “todos los ensayos clínicos que estaban iniciados, continuaron sin riesgo ni ningún tipo de inconvenientes”.

“Ya están en fase de culminación los nuevos esquemas de antirretrovirales simplificados a dos drogas (dolutegravir y lamivudina), con la disminución de efectos adversos potenciales, como los tratamientos con nanosuspensiones (rilpivirina y cabotegravir ) que permiten reemplazar los medicamentos orales por inyecciones intramusculares cada dos meses”, detalló.

Con respecto a los eventuales cambios en el tratamiento de los pacientes, Lupo comentó: “La pandemia generó nuevas estrategias para que los pacientes no abandonen las consultas y sus tratamientos. Por ejemplo, en el hospital Centenario, al comienzo de la pandemia, comenzamos a dar tratamientos para varios meses o generar la posibilidad que el retiro de los medicamentos lo pudieran hacer amigos o familiares del paciente con una simple tarjeta con su código y los datos de la medicación”.

“A nivel de obras sociales y medicina prepaga se aceptaron recetas por medios online y tele consultas, y se evitaron posibles abandonos. Por supuesto que hubo excepciones pero el Programa Nacional y el Provincial de Retrovirus reconocieron esas situaciones y se hicieron cargo se la solución de estos casos. Cuando la epidemia entre en una fase de mitigación tendremos mayor información sobre personas que posiblemente quedaron fuera del sistema”, anticipó.

Con ilusión, Lupo dijo que tras años de investigación, probar la eficacia de la vacuna contra el VIH “será el cierre. Sería lo máximo para alguien que está en investigación”.

A su vez, indicó que está abierta la posibilidad de participar del estudio para todas aquellas personas que reúnan las condiciones del mismo. Los interesados pueden contactarse con Rosario Viral o con el Instituto Caici.