Dos de lincuentes que circulaban en moto embistieron a la mujer en Grand Bourg e Iturraspe. Hubo varios hechos similares en pocas horas.

El sábado a la tarde Florencia (42), una vecina de barrio Siete Jefes, salió a cumplir su rutina de entrenamiento a bordo de su bicicleta, sin imaginar el dramático momento que le tocaría atravesar unos minutos después.

Eran cerca de las 17 cuando la mujer regresaba de hacer el circuito de la Costanera Este. Tras pasar por Canal 13 tomó por Grand Bourg en dirección hacia el norte ya con la intención de dar por finalizada la jornada de actividad física.

Hasta aquí todo normal. Sin embargo, a la altura de calle Iturraspe sintió que una moto, con dos jóvenes a bordo, circulaba por detrás suyo de manera un tanto sospechosa.

En una rápida maniobra los motociclistas se pusieron delante de la mujer y la encerraron. “Yo intenté esquivarlos porque me di cuenta que me querían robar. Entonces ellos aceleran, me chocan y me hacen caer en medio de la calle”, detalló Florencia en diálogo con El Litoral.

“Quise aferrarme a la bici (una Venzo, rodado 29), pero uno de los tipos me pega una patada en el hombro. Después agarró la bici, se la cargó al hombro y escapó con su compinche en la moto”, agregó.

“Empecé a gritar auxilio y entonces siento que se prenden las alarmas de algunas casas. Ellos (los ladrones) se dan cuenta también y escapan por Iturraspe de contramano, hacia la vía”.

Vecinos solidarios 

“Los vecinos salieron todos y me auxiliaron. Llamaron al 911 aunque los patrulleros tardaron en venir unos 15 minutos. Y eso que estaban en la costanera”, aclaró.

“Vinieron con toda la paciencia, se pusieron a hablar conmigo, me entrevistaron, me pidieron todos los datos, pero no vi que ninguno de los agentes salga a perseguir a los ladrones”, se quejó.

El incidente le significó a Florencia no solo perder su bicicleta, sino también un teléfono celular y las llaves de su casa, que estaban en un estuche del rodado.

“Estoy toda golpeada y dolorida. Tengo lastimado el hombro y el codo del brazo izquierdo. Me duelen las costillas, la rodilla. No quise al médico por miedo al Covid, pero estoy tomando calmantes”, comentó.

Sigue la pesadilla

Además del robo de sus pertenencias y de las lesiones que sufrió, los malos momentos para Florencia continuaron el domingo en la comisaría 3ra. donde se planteó una curiosa situación.

Es que en dicha dependencia la que puso las quejas no fue la denunciante, sino una mujer policía que atendía el libro de guardia.

Según reveló Florencia, la agente policial sostuvo que “no damos abasto, nos falta personal y encima tenemos que sufrir el maltrato de los fiscales”.

“En vez de ella contenerme a mí, fui yo la que la tuve que escuchar sus lamentos”, ironizó.

“Encima mientras estaba haciendo la denuncia un familiar me avisó que en el mismo lugar donde me atacaron, terminaban de asaltar a una chica a la que le robaron un bolso”.

Angustia y bronca

Para cerrar la mujer se mostró al borde del llanto.

“Es muy duro todo lo que estamos pasando. En una semana sufrí dos hechos de inseguridad. Antes me barretearon la puerta de mi casa y quisieron tirar el portón a patadas. Por suerte la alarma se disparó y los ladrones salieron corriendo.

Ahora me revuelcan en la calle y me sacan la bici y mis pertenencias. Acá cerca tenemos que soportar que andan a los tiros (ver nota aparte). Todo esto me llena de indignación y bronca. Siento impotencia y angustia”, culminó.

Tarde de perros para ciclistas

-También durante la tarde del sábado dos adolescentes fueron despojados de sus bicicletas, por delincuentes que los atacaron en bulevar Gálvez y Laprida.

Las víctimas (dos jovencitos de 13 y 14 años) fueron interceptadas por dos sujetos los que, bajo amenazas y a punta de cuchillo, les sustrajeron una bicicleta SLP, rodado 29 y otra Venzo Skyline, de igual rodado.

Concretado el atraco sus autores escaparon a bordo de las bicicletas.

-Por último, un hecho similar ocurrió en barrio Guadalupe.

En este caso la víctima fue un hombre de 60 años, que en la zona de French y Avellaneda fue abordado por dos sujetos que le apuntaron con un arma de fuego y le sustrajeron una bicicleta SLP, rodado 29, para finalmente fugar en dirección al barrio Chaqueño.

 

Un barrio en jaque

Desde hace mucho tiempo Siete Jefes está atravesado por la inseguridad.

Si bien los robos en casas de familia y los asaltos en plena calle se dan de manera frecuente, en estos últimos meses se ha agregado un dato perturbador: tiroteos e incidentes violentos que se dan en la zona del asentamiento llamado La Carbonilla (ubicado sobre terrenos ferroviarios a la altura de Vélez Sarsfield, entre Pedro Ferré y Colodrero).

Uno de los últimos hechos ocurrió la tarde del viernes cuando se desató un feroz tiroteo.

“A nosotros nos mueve el amor, no el odio. No estamos armados, no andamos a las piñas, no vendemos drogas”, dijo un ocupante de ese asentamiento a El Litoral.

Cabe aclarar que el autor de esa declaración, la mañana del 14 de agosto, luego de otro tiroteo, fue llevado a sede policial donde se le inició causa por “intimidación pública; amenazas calificadas y abuso de arma”.