En Chile crece la indignación por el anuncio de que el denominado ‘Bus de la libertad’, un autobús cubierto con frases homofóbicas, volverá a recorrer, a partir de la próxima semana, las calles de Santiago y Valparaíso, como lo hizo en 2017, promovido por la ONG Observatorio Legislativo Cristiano.

El anuncio lo hizo Marcela Aranda, directora del Observatorio Legislativo Cristiano, la ONG ultraconservadora que financia el recorrido del autobús por las calles de estas dos ciudades chilenas, en entrevista con 24 Horas.

Este transporte, también identificado como el autobús naranja, suele incluir frases como: “Con mis hijos no te metas”; “los niños tienen pene, las niñas tienen vulva, que no te engañen”; “si naces hombre, eres hombre”; “si eres mujer, seguirás siéndolo”.

Tras este anuncio, ya hubo pronunciamientos. La presidenta del Senado, Adriana Muñoz, lo ha calificado como “el bus del odio”.

Lo único que se entrega es un discurso discriminador, inhumano, y nosotros no podemos aceptar que, en pleno siglo XXI, se siga desarrollando una cultura que discrimina”, dijo la parlamentaria, en declaraciones a la prensa.

La senadora recalcó que se ha “avanzado muchísimo” en la legislación antidiscriminación en el país suramericano, donde se encuentran vigentes la Ley Zamudio o contra la discriminación (2012) y la Ley de identidad de género (2018).

“Se ha constituido una agenda en articulación con más de 30 organizaciones de la diversidad sexual para poner en la agenda política y legislativa todas las situaciones que viven muchos chilenos”, agregó.

“Consignas de desinformación”

Previo, la Defensoría de la Niñez manifestó su rechazo al regreso del polémico autobús. En un comunicado, esta institución recordó que en 2017 este transporte “circuló por Chile difundiendo consignas que desinformaban a la comunidad y, lo que es más grave, explicitando mensajes que favorecen y propician de manera indebida la discriminación a hacia los niños, niñas y adolescentes LGTBIQ+”.

Agregó que esta situación “vulneró el principio de igualdad y no discriminación, que obliga a la institucionalidad del Estado de Chile, pero también a la sociedad en su conjunto, a garantizar que ningún niño, niña o adolescente sea víctima de actos discriminatorios” por distintas razones, entre ellas identidad y expresión de género.

Por su parte, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) pidió a las intendencias de Valparaíso y Santiago “adoptar las medidas administrativas y legales que sean necesarias” para impedir que el circuito ‘Bus de la libertad’ “con mensajes de odio que dañen la dignidad y los derechos humanos de las personas “, recoge su página web.

Cuando este autobús naranja, ideado por fundación española ultraconservadora CitizenGo, circuló en 2017, generó protestas y hechos de violencia en Valparaíso entre organizaciones ultracatólicas y colectivos LGBTI.