Por recibir a personas de riesgo no pueden abrir. “Nuestra esperanza es la vacuna”, admitió la referente del Centro de Jubilados y Pensionados “9 de Julio”. El Pami brinda un subsidio solidario de sostenimiento que se paga de forma trimestral.

“Por ahora estamos sobreviviendo”, admitió Marta, del Centro de Jubilados y Pensionados “9 de Julio”, y agregó que “los Centros de Jubilados no escapan a la realidad económica que están sufriendo la mayoría de las instituciones, y con mayor razón nosotros que somos personas de riesgo por las edades que tenemos”.

Al ser estos lugares un punto de reunión de personas consideradas de riesgo por el Covid-19 (son mayores de 65 años), la perspectiva para que vuelvan a abrir en el corto plazo es incierta. Es por eso que varios centros de jubilados, sobre todo aquellos que deben afrontar un alquiler, son los que más complicada la tienen, ya que no perciben el dinero de la cuota social de quienes hacen uso de las instalaciones.

“Pienso que nuestra esperanza es la vacuna, en relación a la salud, y lo demás como dice el refrán `Dios proveerá´. Muchos lo tiene como un lugar para socializar y para poder tener alguien que los escuché y contar sus vivencias buenas y sobre todo las que no lo son y recibir una palabra de aliento de corazón”, señaló la referente del centro que tiene 325 socios y está ubicado en barrio Fomento 9 de Julio (Pedro Ferré al 2900) y que alquilan un espacio de la vecinal homónima.

En este sentido y para conocer la acción del Pami (Programa de Atención Médica Integral), El Litoral dialogó con Sergio Delfino, referente de Relación con las Organizaciones del Pami del centro norte de la provincia. “El convenio se aprueba en abril. En abril se les paga de enero a abril todo de una vez, y luego se va pagando todos los meses. Este año, con la pandemia a partir del 18 de marzo se cerraron todos los centros, y al no estar firmado el convenio no hubo forma de pagar las actividades”. A través de este convenio, Pami les subsidia actividades como pedicuría, enfermería, yoga, reiki, masajes, entre otros servicios.

Subsidio solidario de sostenimiento

“Lo que decidió Pami a partir de abril fue entregar, en compensación por no aportar el subsidio y porque los centros no podían cobrar la cuota a sus asociados al estar cerrados, un subsidio solidario de sostenimiento”, mencionó Delfino.

Este subsidio consiste en entregar trimestralmente $ 15.000 a los centros de jubilados. “El primero fue para marzo, abril y mayo; el otro de junio, julio y agosto; y está por pagarse el subsidio de septiembre, octubre y noviembre”, resaltó Delfino y destacó que con este aporte solidario, “pueden hacer frente al mantenimiento del centro”.

En el centro norte de Santa Fe la UGL 15 (Unidades de Gestión Local) se compone por 180 centros de jubilados, y en el Gran Santa Fe existen entre 50 y70 centros. En total, esta zona representa a 180.000 afiliados al Pami. “Hay centros que tienen sede propia y otros que alquilan, y en estos momentos no tenemos forma de darle una mano con el alquiler, ya que los $ 15.000 no les alcanza para cubrir todo, sumado a los servicios de luz, agua y teléfono”.

Desde Pami decidieron pagar enero, febrero y marzo, que son los meses adeudados. “Además se pagará en los próximos días, lo que había quedando debiendo la gestión anterior, que corresponde a diciembre 2019”, aclaró.

Respecto a lo que representa el convenio con el que se subsidian las actividades de los centros de jubilados, pero que este año no se arregló, Delfino indicó: “Es para todo gasto de mantenimiento y sostenimiento. Esos fondos los pueden usar para pagar los impuestos, a los talleristas, a enfermeras, u otras actividades de mantenimiento”.

En los centros también funcionan diferentes talleres, desde computación, idiomas, hasta de fotografía, entre otros. Para los talleristas a cargo, Pami continúa pagándoles a través de un subsidio. “Se les pagó marzo, abril y mayo, a cada tallerista. Ahora se está tramitando para pagar cinco meses juntos por el período de junio a noviembre, una cifra de $ 2.500 por taller”, comentó Delfino. Estos talleres pasaron de ser presenciales a virtuales, como le sucedió a cada actividad social durante esta pandemia. “El período de talleres va de marzo a noviembre y eso se va a pagar”, concluyó.

Otros desafíos a afrontar

Según indicó Delfino, la actual gestión del Pami heredó una importante deuda de medicamentos oncológicos. “Nos quedó una deuda de un año, entonces cuando tenés que decidir a dónde poner la plata tenés que pensar a dónde destinarla. Por más que yo esté en constante relación con los centros de jubilados, si me das a elegir, elijo que la plata vaya a la parte oncológica, ya que es urgente”, dijo el referente de Relación con las Organizaciones del Pami del centro norte de la provincia.