De las cuatro distinciones que obtuvo la Argentina, dos pertenecen al colegio de Pellegrini y Ayacucho. Julián Cabrera y Matías Raimúndez, los premiados.

De las cuatro medallas que obtuvo la Argentina la XXXV Olimpíada Iberoamericana de Matemática, dos pertenecen al Instituto Politécnico de Rosario. Se trata de Julián Cabrera y Matías Raimúndez, dos adolescentes expertos en esto de ser premiados en certámenes de matemática, una ciencia que los apasiona y divierte desde muy chicos.

Julián Cabrera tiene 17 años, está en cuarto año y obtuvo medalla de oro (con puntaje perfecto) en el certamen. Matías Raimúndez (alumno de sexto año), se trajo la medalla de plata. Ambos adolescentes cursan en el Instituto Politécnico, de la Universidad Nacional de Rosario (UNR)

Por las restricciones sanitarias derivadas de la pandemia, este año la XXXV Olimpíada Iberoamericana de Matemática se realizó de manera virtual, del 16 al 22 de noviembre. Fue organizada por Perú y participaron delegaciones de 23 países.

Tanto para Julián como para Matías, la matemática es una pasión que cultivan desde muy chicos y desde hace tiempo que participan en olimpíadas nacionales e internacionales. En septiembre de este año ganaron la medalla de bronce en la 61° Olimpíada Internacional de Matemática que organizó Rusia. Y en julio del año pasado también subieron al podio (medalla de bronce) en la Olimpíada Internacional de Matemática de Bath (Inglaterra).

“Estoy muy contento y feliz por la medalla de oro, por lo que significó el esfuerzo y aparte en un año tan complicado”, dijo Julián este mediodía a La Capital, minutos después que el Poli publicara en sus redes sociales la noticia sobre sus estudiantes premiados.

A diferencia de otros equipos que pudieron competir desde sus casas, los cuatro representantes argentinos se reunieron en una institución de la ciudad de Buenos Aires. Además de los dos rosarinos, al equipo lo conformó un joven de Buenos Aires y otro de La Plata.

En una nota con La Capital previa al viaje a la Olimpíada Internacional de Bath, Julián contó que su vínculo con la matemática comenzó “desde muy, muy chico”. Primero fue su mamá quien le enseñó pero después él quiso aprender más hasta que se le transformó “en una pasión”. Matías, por su parte reveló que el disfrute por la matemática es “de toda la vida”, y que por eso las olimpíadas los ayudan y motivan a seguir aprendiendo.