La Asociación Civil Compromiso Vial elevó al Concejo Municipal una solicitud para que se acelere el debate de la iniciativa.

Las iniciativas paras impulsar una ordenanza de alcohol cero para los automovilistas llegaron otra vez al Concejo Municipal. La Asociación Civil Compromiso Vial de Rosario elevó a la presidencia del cuerpo un pedido para que se acelere un debate urgente acerca de la problemática, además de solicitar que se articulen acciones para aumentar la seguridad en la avenida de Circunvalación.

El debate de alcohol cero para los conductores nunca logró plasmarse en una normativa, a pesar de la presentación de proyectos entre 2013 y 2015, que no prosperaron. Ahora se reavivó el debate y desde la actual gestión en la Intendencia se observaría la idea como una herramienta eficaz. En la ciudad de Santa Fe el alcohol cero al volante rige desde febrero.

En el Concejo hay distintas visiones en relación a la eficacia del alcohol cero sobre la seguridad vial. Según se averiguó, mientras algunos ediles sostienen que podría reducir la siniestralidad, otros entienden que primero se deberían apuntalar las políticas de prevención, control y sanción. En la actualidad, se permite un límite de 0,5 gramo de alcohol en sangre para conductores.

Antes de que se le ponga el broche al año legislativo en el Concejo, Compromiso Vial requirió a través de una nota a la presidenta del cuerpo, María Eugenia Schmuck, el tratamiento urgente de dos proyectos de ordenanza “prioritarios para la seguridad vial”.

El primero es el de alcohol cero, y el otro un abordaje integral y articulado de distintos organismos del Estado para mejorar las condiciones de transitabilidad en la Circunvalación 25 de Mayo.

“Hacemos llegar nuestra preocupación y un pedido de urgente tratamiento sobre dos temas que fueron abordados en el Observatorio Vial. Están relacionados con ejes centrales de la política integral en materia de seguridad vial que desde hace tiempo esta organización, en sintonía con entidades de familiares, víctimas viales y activistas por la seguridad vial de la región, venimos impulsando”, argumentaron en la ONG rosarina.

En el primer punto piden la aprobación de la ordenanza que establezca el alcohol cero (sin tolerancias), para conductores de cualquier tipo de vehículo. Y, en según término, la implementación de un convenio de cooperación y trabajo en conjunto de las administraciones nacionales, provinciales y municipales en cuanto a la intervención inmediata y progresiva en la ruta nacional A008.

En relación al anillo vial de la ciudad refuerzan el reclamo de control, mantenimiento y mejora de esa traza que más circulación vehicular tiene en la región. Según datos facilitados por la Dirección Provincial de Vialidad, hubo 81 personas fallecidas por accidentes en esa traza desde 2008 hasta agosto de 2019.

“Ante la inminente finalización del año legislativo solicitamos se dé prioridad al tratamiento de ambos temas y se logre avanzar en las acciones de prevención, cuidado y mejora de la calidad de vida de toda la ciudadanía” dice la nota de Compromiso Vial, firmada por su presidenta, Pía Lesgart, y Mariana Sena como secretaria.

En ese sentido, Sena indicó: “Necesitamos que los concejales debatan, opinen, investiguen, que aceleren las respuestas porque la sociedad necesita ver este tipo de señales. La recaudación de las infracciones irá al Fondo Compensador de Transporte”.

“Para que la ley de alcohol cero pueda ser aplicada en todo el territorio nacional, nos basamos en la ley nacional de lucha contra el Alcoholismo que, a diferencia de la de tránsito, es de aplicación nacional y no depende de la adhesión de las provincias. Lo planteamos para superar este vacío que encontramos, ya que no hay un amparo legal nacional sobre el tema. Por otra parte, es fundamental el funcionamiento de los radares de control de velocidad fijos en Circunvalación”, recalcó Sena.

Y explicó que la “ley Enrico” redujo el monto de las multas, “pero es importante la segmentación en algunos aspectos de la ley, porque no es lo mismo una infracción por ir a 63 kilómetros cuando la máxima es 60, que a una velocidad de 120 kilómetros por hora. El riesgo de que se produzcan accidentes es mucho más alto”.

En el Concejo
El concejal del bloque Cambiemos, Roy López Molina, fue uno de los que participó de las rondas de consultas técnicas con especialistas cuando, entre 2013 y 2014, sus pares Maria Eugenia Schmuck y Sebastián Chale (bloque radical) presentaron una iniciativa de alcohol cero en sangre, que también impulsaron en 2018 a nivel provincial.

“Esto ya lo discutimos en el Concejo hace algunos años. Impulsamos una serie de rondas de consultas con especialistas que fueron muy clarificantes, reflexionamos mucho. Y en definitiva no se juntaron las mayorías necesarias para la aprobación”, recordó López Molina, presidente de la comisión de Control, Convivencia y Seguridad Ciudadana.

El concejal dijo que en ese momento una de las opiniones que escucharon fue la de Osvaldo Aymo, actual titular de la Agencia de Seguridad Vial, y Fabián Pons, del Centro de Experimentación en Segurudad Vial (Cesvi).

Ahora que se vuelve a poner en discusión la cuestión, López Molina entiende que el alcohol cero puede sonar una herramienta “deseable y razonable, pero cuando se encaran políticas públicas de seguridad vial en general, se tiene que hacer en base a datos y estadísticas, no solo a una tendencia o sospecha de que puede funcionar”.

El edil aclaró que es una “opinión personal y no definitiva. En Suecia tienen dos medidas contundentes, pero que en Rosario fallan. Muchos y estrictos controles, y multas muy severas que se efectivizan, con lo que se desalienta el uso del auto. Acá tenemos entre 3 y 5 alcoholímetros para 1 millón de habitantes y la proporción parece poca”.

Para el concejal, aplicar la ordenanza de alcohol cero sería “desviar el eje, no es por ahí el camino, sino mayores y mejores controles. Nos confundimos si creemos que así bajará la siniestralidad. Los grandes accidentes viales con homicidios que golpearon a esta ciudad no estaban en la franja de 0,5 de alcohol, la superaban ampliamente. No hablamos de esa franja”.

Finalmente indicó que pensar esa normativa como “una solución y que ello bajaría un mensaje contundente a la sociedad, también es un error. El mensaje es no escaparse de un control, y por que ello se reciba una multa importante o se retire el carné de conducir. Una ordenanza no puede tener esa fuerza si no hay control, y en su momento coincidimos con bloques de distintas extracciones políticas, esto puede generar una gran desviación de la atención y falsas expectativas”, indicó López Molina con ciertos reparos.