La Multisectorial por los Humedales concluye este sábado con una convocatoria musical y artística una semana de presencia permanente en el puente Rosario-Victoria con el reclamo del tratamiento en sesiones extraordinarias de la ley de Humedales que se está debatiendo en Diputados.

“El acampe no se termina. Se levanta y camina”, es la consigna de la Multisectorial por los Humedales con la que este sábado hará un cierre, con festival de música y arte, del acampe que lograron mantener por una semana. Concluye así un nuevo mojón en la pelea por la ley de Humedales, por la eliminación de quemas en toda la cuenca del Paraná, y por otros objetivos que tornen realidad el derecho universal a un ambiente sano. Y a los –o les, como prefieren– integrantes de la organización les deja una doble sensación: la positiva en cuanto a hacer visible el problema, la larga lucha para que deje de serlo, y el crecimiento propio para dar esa pelea; la otra que el objetivo de que la ley de Humedales se continuara tratando en la Cámara de Diputados en sesiones extraordinarias, ya a horas del cierre del año legislativo en el Congreso nacional –este lunes 30– sin todavía ninguna noticia quedó trunco, y ya daban por sobreentendido que no se va a producir. Empero, también celebran, no como propio pero casi, otro paso más en la protección del Alto Delta: la creación en Granadero Baigorria de la Reserva de las islas de Los Mástiles, la más próxima al puente Rosario-Victoria, y la presentación del colectivo gremial Sindicatos por el Ambiente, otro arco de presión por una ley de Humedales.

“Se cumplió un objetivo: tuvimos visibilización. Pero no tener respuesta hasta ahora sobre la ley, es como que ya sabemos que no va a pasar”, se sinceró Juan, uno de los miembros del área de Prensa de la Multisectorial. Precisamente la división o reparto de tareas en diferentes áreas de acuerdo a las habilidades, conocimientos o afinidades de quienes integran la organización, a modo de fuerzas políticas, sindicales u otras organizaciones, fue uno de los saltos que les permitieron ampliar alcances. Así es que la comisión de Arte continuaba preparando este viernes las actividades para este sábado, que tienen una convocatoria para las 17, una caminata por el puente a las 18, y la pintada de uno o más murales –ya llevan hechas varias intervenciones artísticas en el puente–, una feria de alimentos y otros productos agroecológicos o artesanales, y finalmente el festival musical, a partir de las 21, con presentaciones de bandas y artistas de la región, entre ellos Homero y sus Alegres, Alejandro Lauphan, Salchipapas, Juani Favre, Martín Reinoso, Martín Laurencena, Leonel Capitano, Jorgelina Sorrequieta, Facundo Salazar Quinteto, Amor underground y Marcelo Stenta.

Con esta última actividad se iniciará la levantada de carpas de un acampe que en sí mismo les representó un esfuerzo y un objetivo cumplido. La protesta no solamente se pudo sostener durante una semana completa, que se cumplirá este sábado, sino además resistir un temporal, y fuerte, de los que escasean en estos tiempos de sequía. Habían diseñado un protocolo para ello, y se cumplió y sirvió. Un hormiguero de activistas quitó mediasombras, puso a resguardo objetos, desarmó las carpas más frágiles y desplegó un sistema de contención. Vehículos que estaban para tal fin se convirtieron en dormitorios y a la par cortavientos y defensas, en un despliegue que resultó eficaz.

Al otro día sólo hubo que poner a secar alguna que otra bolsa de dormir, despejar vaciar alguna tienda a la que le había entrado agua, reacomodar sobretechos y tensar vientos.

El saldo a favor de la semana de protesta también se tradujo en respaldos, algunos imprevistos y otros impensados, como 8 kilos de helado que llegaron donados por la heladería Catania, cantidad conservadoras de telgopor para mantener el hielo que vecinas y vecinos proveyeron, personas individuales o en grupos que se acercaban a preguntarles qué necesitaban, en qué les podían ayudar.

Las donaciones fueron tantas, refirieron a El Ciudadano, que empaquetaron a muchas para re-donarlas a comedores de la isla del Espinillo que les hacía falta. Y todo volvió a sumar.

Los respaldos, afirmaron desde la Multisectorial, también se volvieron a cristalizar en “caras nuevas”, personas de distintas edades que se acercaron a participar de las asambleas –se hacía una cada día– o a estar un tiempo como muestra de apoyo de cuerpo presente, mientras preguntaban y se informaban. Y en el campamento mismo: la protesta se inició con 22 carpas y se redujo en una porción antes de la tormenta: en la noche de este viernes eran 27, y seguían llegando jóvenes con mochilas, bolsas de dormir y las clásicas bolsas que contienen las estructuras plegadas de las iglú, las más comunes actualmente.

Otro de los apoyos importantes provino de Ciudad Futura, que a siete decenas de viandas veganas que les donó le sumaron hormas de queso y dulce de leche del Tambo La Resistencia, y el facilitamiento de los equipos de sonido para el festival.

Y también transcurrieron –menos, pero hubo– sinsabores. Un camionero arrojó una manzana mordida y acertó en la cabeza a una activista, a la que no lastimó pero pudo haberlo hecho. De otros partieron, de a una por episodio, dos cebollas y una papa: éstas fueron tomadas como donaciones violentas y sumadas al plato del día, y además no impactaron en nadie. Pero también les arrojaron un pañal usado, por fortuna sin puntería y por más fortuna sin materia fecal.

De igual modo, tras los primeros episodios ya se habían tensado mediasombras a modo de defensas del campamento. Además se instalaron cámaras, y durante cada noche hubo sistema de guardias rotativas de dos horas para prevenir cualquier problema. Con todo el sistema aceitado y funcionando, la única dificultad eran quienes, al pasar por el otro carril, activaban las fuertes y feroces bocinas de los camiones, sobresaltando a todo el lugar.

Pero también entendieron en la Multisectorial que los ataques podían provenir por confusión o desconocimiento, así que otra manera de prevenirlos que decidieron fue armar una campaña informativa con carteles sobre los postes de iluminación, a modo de señalizaciones que explicaran la protesta.

También, durante este tiempo se armaron intervenciones artísticas sobre los costados de la cabecera del puente y aún sobre la cinta asfáltica, donde se pintaron y acompañaron de dibujos consignas centrales, entre ellas “Ley de Humedales Ya!”; “Acción directa contra las quemas”; “Nuestro Parlamento está en la Calle”; “No hay planeta B”. Y también: “Perotti, no queremos megagranjas porcinas”.

Con todo, en el casi cierre de la semana de acampe, la Multisectorial también celebró dos hechos ajenos, pero que forman parte de su propia pelea. Uno es la presentación, este viernes por la tarde en la plaza Montenegro, del colectivo Sindicatos por el Ambiente, que integran entre otros los gremios de Prensa, de Municipales, Jaboneros de Rosario y Villa Gobernador Gálvez, Aceiteros y La Bancaria, en una lista que va creciendo.

La otra es la declaración como “Área Natural Protegida Los Mástiles”, por parte del Concejo Municipal de Granadero Baigorria, de “la totalidad de los territorios terrestres y acuáticos”, en las islas Barrancosa, Rosario Norte y otros tres islotes sin nombre que también están bajo jurisdicción del municipio. Son en total 427 hectáreas que se suman a los sistemas de protección ambiental en el Humedal del Alto Delta.