En un megaoperativo de Prefectura y en busca de drogas ingresaron a domicilios equivocados.

El pasado sábado una serie de allanamientos irrumpieron en la ciudad con Prefectura Naval Argentina como protagonista. Los operativos fueron exitosos en su gran mayoría debido a que se pudo desbaratar una banda que operaba con estupefacientes, se hallaron armas, dinero y municiones.

Sin embargo en dos domicilios de Coronda se vivieron momentos de extrema tensión y nerviosismo debido a que los agentes que participaron en las irrupciones se «equivocaron de familias».

Así lo contó Alicia de Andino que junto a su marido (ambos jubilados) vivieron un verdadero infierno. «Pasamos un momento muy feo. Este sábado como a las 5.30 de la mañana sentimos unos golpes tremendos en la puerta y cuando nos dimos cuenta, mi marido cayó porque la puerta se abrió. Un efectivo le apoyó un borceguí en la remera blanca, él estaba desesperado, me gritaba. Mi hija que vive en el fondo de la casa escuchó los gritos».

Más adelante la señora contó que «cuando el efectivo me apuntó con un arma larga, yo me asusté. Con voz autoritaria me pedía tranquilidad y me decía que no pasaba nada pero yo no podía estar tranquila. No nos dijeron más nada, ni siquiera a qué venían. Al principio estuvimos como prisioneros, nos tuvieron en la cocina a los dos. Me hicieron sentar en una silla y mi marido temblaba, yo me agarraba el pecho porque hace un tiempo tuve un infarto».

El relato siguió contando detalles de lo que a todas luces fue una gran confusión.

Los efectivos habían llegado desde Buenos Aires con datos erróneos y buscaron vía Google la dirección (Saavedra al 1.500) y aparentemente se equivocaron de apellidos.

Otra situación similar se vivió Laguna Paiva al 1100 cuando efectivos de la misma fuerza ingresaron por la fuerza luego de romper la puerta trasera y delantera de un hogar.

Allí, según contó una moradora: «los efectivos ingresaron, esposaron al masculino dueño del hogar y pidieron a los demás integrantes de la casa que permanecieran quietos mientras eran apuntados con armas. Ante el total asombro, ya que se encontraban durmiendo, entre ellos había una niña de un año».

Al ser consultada una de las integrantes del hogar, Alejandra, expresó que solo les hicieron firmar el acta, después se disculparon y se retiraron. La familia no descarta iniciar acciones por el mal momento que tuvieron que pasar. En ese lugar pudo haber pasado una desgracia ya que viven efectivos vinculados con otras fuerzas de seguridad.