Un impensado conflicto con ribetes internacionales se desató en las últimas horas cuando se conoció que funcionarios del Ministerio de Economía se enojaron con los dichos del Canciller de Argentina, Felipe Solá, sobre la charla que mantuvieron Alberto Fernández y el presidente electo de Estados Unidos, Joe  Biden. 

“El presidente le pidió dos o tres cosas, una es la buena voluntad del director de Estados Unidos en el FMI. Actualmente no estamos teniendo suerte, el Gobierno que se va no está teniendo las mejores actitudes en el Fondo”, fueron (palabras más, palabras menos) las declaraciones del ex gobernador de Buenos Aires que hizo en una radio porteña y que reprodujeron el resto de los medios.
Con el correr de las horas, se supo que el Canciller llegó tarde a la reunión porque confundió el lugar de la misma. La comunicación se hizo desde Casa Rosada y Solá fue a la Residencia de Olivos, según se conoció este miércoles.

Este episodio generó molestia en el equipo que conduce el Ministerio de Economía por las declaraciones sobre los temas que no son competencia de la Cancillería. Como si fuese poco, trascendió que desde el equipo de transición de Biden-Harris habían pedido explícitamente que no se hablara de temas puntuales de gestión de gobierno hasta después de que asuma Biden, el 20 de enero. Al parecer, los dichos de Solá fueron a contramano de esa solicitud.

Tras el “error” del Canciller, desde el entorno del Presidente Fernández debieron salir a dar apoyo a Solá. Según deja trascender Clarín, el mandatario argentino habría asegurado que la situación “no es tan grave” y sostiene al funcionario diplomático en su puesto. Sin embargo, en los últimos días los rumores de su salida corrieron fuerte e incluso se nombraron a dos posibles reemplazos: Gustavo Béliz -actual secretario de Asuntos Estratégicos- o Jorge Argüello -embajador en Estados Unidos.

Este episodio con Estados Unidos y su nuevo presidente, se suma a otra situaciones en las que el Canciller quedó atrás mano. La última, ocurrió cuando Fernández viajó casi de imprevisto a Uruguay para reunirse con Lacalle Pou. Solá no formó parte de la comitiva como sí lo hicieron el embajador argentino en el vecino país y el canciller charrúa.