El dramático hecho ocurrió en Río Gallegos. La madre de la menor se hizo pasar por la nena de 12 años, acordó un encuentro con el depravado a través de Facebook, lo fue a buscar con el resto de la familia y le dieron una paliza. “Haría cualquier cosa por ella. Mirá si me la mataba o la secuestraba”, sostuvo la mujer.

Un caso de grooming que conmocionó Río Gallegos derivó en un linchamiento, cuando una madre y su pareja redujeron a golpes a un hombre de 23 años tras pactar un supuesto encuentro entre él y su hija de 12 años.

Ahora la mujer decidió hablar con los medios. Su nombre es Lorena Mansilla, tiene 30 años y tres hijos. Todo comenzó cuando el sujeto comenzó a escribirle a la nene por Facebook, ella le avisó a su mamá y esta le dijo que le dejara de contestar.

“Ella le puso cosas como chau, viejo feo, así re inocente. Cuando volví y vi que le seguía mandando mensajes, no lo dudé. Nos pusimos con mi pareja a hacernos pasar por ella. Desde un principio sabíamos por donde venía la mano y lo que le íbamos a hacer”, contó Mansilla en diálogo con La Opinión Austral.

El acosador finalmente cayó en la trampa. “Primero le pidió fotos y él nos mandó una suya, así ya teníamos la cara, ahí me dije que donde lo viera, lo c… a palos”, narró la mujer. Ya contaba con la imagen del hombre a quien vería horas más tarde.

Se trataba de un hombre de 23 años, oriundo de Buenos Aires, que residía en El Calafate, pero que hace un tiempo se mudo a la capital de Santa Cruz. Su perfil en la red social era “Corre Guachin” y tenía fotos del “Gauchito Gil” como perfil y portada.


 

La emboscada

“Haciéndome pasar por mi hija, le dije que estaba sola. Que mi mamá iba a volver de trabajar a las doce de la noche, que me había dejado 200 pesos y le dije que nos juntemos en la heladería. Nos dijo que iba a estar con una campera y un pantalón de Racing”, comentó la mujer sobre el plan.

Ya en lugar pactado, hizo que su hija se sentara en un banco, esperando a que llegara el acusado. “Ella tenía miedo. Yo empecé a desconfiar de todos, porque no sé si me la podían secuestrar en un auto o si la mataban”.

Mientra tanto, ella estaba esperando junto a su pareja en otro banco.“El tipo apareció, se dio cuenta que estábamos nosotros y se escapó, mi pareja lo empezó a seguir y lo agarró a las tres cuadras, después llegué yo y le empezamos a pegar”, recordó.