El empresario y ex representante de Diego Maradona se refirió a su cuadro y se mostró preocupado por su familia, con quien compartió Fin de Año.

Guillermo Coppola se sumó a la extensa lista de famosos que dieron positivo de coronavirus. Si bien físicamente se encuentra bien, está angustiado y preocupado por las personas que estuvieron con él en los últimos días. Para evitar contagios, se aisló en su habitación.

“Somos COVID positivo”, dijo en diálogo con Guido Kaczka en el ciclo de la Cien, No todo está dicho donde es columnista y explicó: “Estoy bien, tomé temperatura, sentí que no era el mismo de todos los días, tenía tos seca y me fui a hacer análisis”.

El empresario se puso mal al enterarse el resultado del test: “Me angustié, un poco de llanto pensando en los que estuvieron alrededor mío, mi familia, hijos, nietas”. Dijo que su familia “por ahora está bien” y que los médicos les recomendaron aislarse y en caso de seguir sin síntomas, realizarse el jueves el hisopado, para descartar que tengan un cuadro asintomático de covid.

Mientras, él está aislado totalmente en su habitación: “Mi síntoma fue 37.8 un rato, lo que no tengo es ánimo, siento como si me hubiesen golpeado, un dolor de cintura y un poco de cabeza”.

“Hay que aislarse por el bien de los otros, y me encargué de llamar a uno por uno con quienes tuve contacto para avisarles”, dijo preocupado por sus allegados e insistió en la importancia de la responsabilidad individual.

Fue él mismo quien pidió salir al aire en el programa para contar cómo estaba y aseguró que aunque está con poco ánimo su “energía” lo lleva a decir “voy a estar bien, voy a superarlo”.

Aunque tras la pandemia cambió sus hábitos, ya que por su edad se encuentra dentro del denominado grupo de riesgo, y se quedó en su casa sin salir, asistió a fines de noviembre al velorio y entierro de quien fuera su amigo de toda la vida, Diego Maradona.

En diálogo con Catalina Dlugi hace unas semanas, recordó aquel momento: “Llevar el cajón fue importante para mí y la familia me lo hizo notar. Yo en un momento quise dejar la manija para que la agarre otro porque había muchos familiares en el entierro, estaban los sobrinos, las hermanas, Claudia Villafañe, Dalma, Gianinna, Jana y Verónica Ojeda, y me dijeron: ‘Nadie mejor que vos para llevar esa manija”.

Ese momento no fue fácil: “Durante el trayecto iba metiéndole insulto tras insulto. Le decía: ‘Me fallaste’. Sentía que me había fallado”. Explicó que se refería a que en una de las tantas charlas que tuvieron durante los cuatro años que vivieron en Cuba le había hecho un pedido al ídolo pensando que él se moriría primero: “Yo le decía, ‘el día que me lleves, acordate de pedir que sea alegre, que no me lloren, si nosotros celebramos la vida siempre, la vivimos a lo grande, nos divertimos, vivimos buenas y malas, altas y bajas. No me abandones, llévame hasta el final’. Y él me decía: ‘Quédate tranquilo, viejo’. Y al final, lo llevé yo… ¡Lo llevé yo!”.