El 2020 fue un año particularmente difícil para todos, pero mucho más para Pablo Cabaleiro. El pasado 21 de julio y en medio de la cuarentena por el coronavirus, su novia, la empresaria Ana María Patricelli, se suicidó en su departamento de Palemo.

Y, desde entonces, el Mago sin dientes, como se lo conoce popularmente en el medio, tuvo que aprender a convivir con el dolor de su ausencia. No fue simple. Sin embargo, tratando de aferrarse a su trabajo como una tabla de salvación, aceptó la propuesta de encabezar La vacuna del humor en el Teatro Victoria de Mar del Plata. Y, una vez instalado allí, recibió una inesperada propuesta…

—¿Qué te ofrecieron?

—Me llamó una senadora de Cambiemos, de la que no voy a dar el nombre, para decirme que les interesaba tenerme como candidato a diputado en las próximas elecciones legislativas. ¿Me escuchaste?

—Sí, claro. ¿Y qué respondiste?

—¡Qué no! Yo le pregunté si me lo estaba diciendo en serio, porque no lo podía creer. ¡Pero era real! Y me dijo: “Bueno, vos pensalo, no me respondas ahora”. Se ve qué están buscando figuras populares. Pero yo no voy a aceptar esto porque nunca fui político.

—Pero siempre has estado involucrado con los problemas de la Argentina y, de hecho, has apoyado la campaña de Mauricio Macri. ¿O no?

—Era el personaje el que iba al búnker, se ponía a repartir los globitos y se sacaba selfies con el ex presidente. Pero yo, la persona, nunca ejercí ningún cargo. ¡Y no me imaginé que me pudieran llegar a llamar para ofrecerme esto!

La selfie del Mago sin Dientes y Mauricio Macri (Foto: Instagram)

—¿O sea que no hay chaces?

—Yo ya dije que no. Y, además, ahora estoy a full con mi trabajo en la obra. De hecho, como estamos en la peatonal, llegamos dos horas antes al hall del teatro para poder hacernos fotos con todos siguiendo el protocolo del distanciamiento social. Es un laburito extra, pero es muy importante para la promoción y la venta de entradas.

—Es una temporada complicada…

—Obviamente. Pero el título de la obra tiene que ver con eso también. La idea de Petón Producciones y del director, Sergio Maselli, era demostrar que, si bien todos necesitamos la vacuna sanitaria, también nos hace falta el humor. Justamente, por la angustia que mucha gente tiene por la situación que estamos viviendo.

—El hecho de estar bien de ánimo también levanta las defensas, ¿no?

—Pero claro. Justo estuve leyendo una nota de Infobae que decía que bailar ayuda al cerebro en este momento de pandemia. Y con el humor pasa lo mismo. De todas formas, en Mar del Plata estamos con una incertidumbre permanente, porque no sabemos lo que va a pasar.

—¿El temor es que aumenten las restricciones?

—Es que no se sabe. Se supone que a la una de la mañana tienen que cerrar todos los comercios hasta las seis. Pero la pregunta que todos se hacen es: “¿Qué pasa con una persona que entra a cenar a un restaurante a las doce y media? ¿Va a poder terminar o la tienen que echar cuando termina el horario?”. Por otra parte, a los espectáculos teatrales esto no nos afecta directamente, como hubiera sucedido si la restricción empezaba a las once de a noche. Pero si es cierto que la gente tiene que elegir entre ir a ver una función o ir a comer. No es tan fácil.

—¿Cómo fue para vos estar tanto tiempo sin subirte a un escenario?

—A mí me agarró la cuarentena justo cuando había terminado mi temporada de verano, así que ya estaba en Buenos Aires. Y yo, que durante el año me dedico a hacer shows y fiestas privadas, estuve tres meses sin hacer nada. Después empezaron los eventos por Zoom y los Streaming, así que arranqué con eso. Y, como también tengo una escuela de magia, empecé a dar clases a través de plataformas virtuales. Los espectáculos presenciales recién los pude retomar en el mes de diciembre. Así que pude subsistir gracias a mis ahorros, pero fue un año muy difícil el que pasó.

Pablo junto a Ana María (Foto: Instagram)

—A vos se te sumó, además, la pérdida de tu novia…

—Sí. Ella no era una persona pública y no le gustaba aparecer en los medios, así que por respeto a su familia yo prefiero no hablar. Pero viví meses muy tristes. Me costó mucho tomar fuerzas para empezar a trabajar, que era lo que más necesitaba. Estaba destrozado. Pero no quise dar notas sobre lo que pasó porque ella estaba con Pablo, no estaba con el Mago.

—¿Ana María fue la que logró descubrir a la persona detrás del personaje?

—Exactamente. Y me pongo triste cada vez que pienso en eso…(se quiebra)

—¿No lo pudiste superar?

—No me resulta fácil. ¿Qué te puedo decir? Es algo que a mí me ha… Sufro, sinceramente.

—¿Cómo la recordás?

—Como una gran persona y un gran ser humano que me apoyó siempre en todo.

—Así como te ayudó en vida, ¿no sentís que desde algún lugar te sigue acompañando?

—Yo creo que sí, que es una luz, un ángel. Imaginate que yo perdí a mi papá, Daniel, hace más de un año. Y siento que son dos seres que hoy me guían. Seguramente es así.

—¿Acá te quedaste solo, Pablo?

—Estoy con mi mamá, Alicia, que es una señora mayor y está viviendo conmigo. Ella es una persona muy especial para mí y estoy a cargo de su cuidado. No voy a decir su edad porque se va a enojar…Pero la traje a Mar del Plata, porque no quería que se quedara sola en Buenos Aires. Y, por eso, también tengo que ser muy cuidadoso con todos los protocolos del coronavirus.

—Toda una responsabilidad…

—Son cosas que te pone la vida en el camino, pero hay que seguir adelante. Hoy, si tengo que decir la verdad, me está costando mucho. Pero lo que pido es salud y trabajo.

—Como decíamos recién, el humor también ayuda, ¿No te parece?

—Seguro. A mí me parecía imposible volver a subirme a un escenario. Y ahora empece a hacerlo y me siento mejor. Así que necesito seguir trabajando y espero poder seguir haciéndolo.