Cuando todo parece calmo en el horizonte de SanCor, siempre surge algún tipo de conflicto que la vuelve a poner en el foco de la opinión pública. La Cooperativa láctea resolvió el pasado lunes en el Ministerio de Trabajo de Córdoba lo que significó durante más de una semana la paralización de la planta de Balnearia, en esa provincia.

Todo comenzó con una asamblea en la que trabajadores de ese complejo, donde se producen quesos de pasta dura y semidura, se juntaron con sus pares de Devoto, conducida por la dirigencia del gremio Atilra Las Varillas. La intención era reclamar una regularización en el pago de salarios, casi como una escisión del marco general de salarios que la empresa viene teniendo desde 2017, cuando se desencadenó la última crisis.

Con pagos en cuotas y montos que cuentan con la aceptación del gremio, lo cual hizo posible el avance hasta este momento, en SanCor se intenta cada mes mejorar estas condiciones e incluso abonar con algún diferencial sobre el acuerdo paritario general para el sector.

Si bien Balnearia quedó sola en esta intención de generar un quite de colaboración en la producción, fue la Cooperativa la que decidió ir derivando materia prima a otras plantas y así evitar el riesgo de perder leche cruda o en el inicio de procesamiento. Es así que se decidió contabilizar a los días perdidos como “jornadas libres”, un formato de pago que está contemplado en el Convenio Colectivo de trabajo en el que se descuenta el 75 por ciento de los salarios.

Siendo grande el impacto que podría tener esto en las liquidaciones de los sueldos, fueron los propios empleados los que comenzaron a manifestar en la audiencia del viernes pasado la intención de revertir la medida de fuerza, hecho que terminó de corroborarse este lunes en el último encuentro del caso.El tironeo interno del gremio quedó cristalizado en esta situación, que se suma a hechos ya atravesados con la seccional Capital Federal, pero que el propio Héctor Ponce logra acallar.

La negociación de la cartera laboral no debió llegar a la determinación de una conciliación obligatoria y con el comienzo de una nueva jornada dejará atrás un conflicto forzado. Se van a retomar las actividades, sin restricciones en la colaboración, sobre la base de la igualdad en los pagos que tiene el resto de la planta laboral de SanCor, sin privilegio alguno.

SanCor se sostiene

Atilra viene evitando conflictos con la Cooperativa, que es la que en definitiva la hizo fuerte como sindicato y tiene a ambas en Sunchales como epicentro y con la reactivación de la planta que se realizó ayer se confirma que la negociación entre los protagonistas gremiales dio sus frutos.

Es ese acuerdo con el sindicato el que permite comenzar a transitar el cuarto año de reestructuración de la Cooperativa que encontró un freno en la situación económica nacional, por influencias políticas y también sanitarias, que debería haber permitido conseguir financiamiento para poder expandirse más allá de los casi 750 mil litros diarios de proceso que tiene SanCor hoy, para consolidarse entre las diez empresas principales del sector a nivel nacional, aunque lejos de aquel pico diario de recepción entre todas sus plantas que había marcado los seis millones de litros en un día.

La Cooperativa viene de achicar su Consejo Asesor, de vender plantas e incluso negocios, como el de los productos frescos (postres, yogures y flanes), con lo cual consiguió mejorar sus ecuaciones económicas, ya sin depender de la distribución diaria de productos refrigerados. Ese segmento que ahora está a cargo de Alimentos Refrigerados SA es el que está disponible para un comprador, ya que esa empresa no supo manejar los criterios fundamentales y perdió terreno en el share lácteo, cayendo del 20 al diez por ciento del total del mercado de frescos, a pesar de estar frente a otro gigante que está dejando los negocios en Argentina, como es Danone.

Además de haberse desvanecido todas las operaciones que vinculaban al destino de Vicentín con el de la láctea que hiciera grandes a los tambos de Santa Fe y Córdoba en sus orígenes, con buena demanda y abastecimiento, SanCor revalorizó mucho más su marca y sostiene la calidad de producto, recuperando incluso en las heladeras de comercios de grandes superficies la reposición del queso blanco Mendicrim, que se mudara de la planta de Arenaza a Devoto.