El volcán Etna, situado en la isla italiana de Sicilia, entró en erupción la pasada noche. A pesar de que puede parecer un suceso extraño, aunque normal después de todo lo vivido en 2020 y estos primeros días de 2021; la realidad es que el Etna es el volcán más activo de Europa.

El volcán Etna entró en erupción tras cuatro semanas de actividad moderada. El pico máximo de la erupción fue sobre las 20:30 de la tarde del 18 de enero en el cráter sureste, según un comunicado de prensa del Osservatorio Etneo, dependiente del organismo Instituto Nacional de Geografía y Vulcanología.

 

Además, la actividad del volcán ha generado una nube de gases y ceniza volcánica. Aunque ha terminado cayendo alrededor del Etna, la ceniza ha terminado llegando a otras localidades cercanas, en este caso a Fleri, según el mismo comunicado. También se produjeron dos flujos (o ríos) de lava: “Uno se dirige hacia el este, dentro del Valle del Bove, mientras el otro va al norte”, explican desde el observatorio.

Etna: vuelta a la normalidad

A estas horas parece que todo ha vuelto a la normalidad y los ríos de lava han cesado de salir del volcán. De hecho, a las 06:46 UTC (7:46 de la madrugada en la península ibérica; 0:46 en Ciudad de México) el observatorio “confirmaba que la nube volcánica ya no estaba presente en la atmósfera y que los flujos de lava se encontraban ya en proceso de enfriamiento”, según recoge El Confidencial

Aunque de entrada pueda parecer extraña esta erupción, en realidad es una actividad normal del volcán Etna, ya que es muy activo. Antes de abril de 2020, tuvo que detenerse el paso de aviones por la zona en la Nochebuena de 2018. De hecho, este volcán lleva activo los últimos 2.700 años y desde entonces ha entrado en erupción en varias ocasiones.

En definitiva, ha sido un susto que el propio volcán Etna llevaba avisando unas semanas, pero no es nada que se salga de lo normal para la actividad volcánica que suele tener.