El mandatario tiene previsto un evento con sus seguidores antes de su último vuelo a bordo del avión Air Force One. No se reunirá con Joe Biden.

Donald Trump inició este miércoles su salida de la Casa Blanca en su último día como mandatario, con un viaje a Florida con el que evitará estar presente en la ceremonia de investidura de su sucesor, el demócrata Joe Biden.

El magnate republicano partirá hacia su lujoso resort Mar-a-Lago en Palm Beach, en el sur de Florida, donde planea instalarse. Después de salir en helicóptero desde los jardines de la Casa Blanca, Trump despegará desde la base militar de Andrews (Maryland) para su último vuelo a bordo del Air Force One.

Al salir de la Casa Blanca y antes de abordar el helicóptero, dijo: “Ha sido un gran honor, el honor de mi vida”.

“Es el hogar más grandioso del mundo. Hemos logrado mucho, ha sido algo muy especial. Solo quiero decir adiós, pero ojalá no sea un adiós a largo plazo, nos veremos pronto”, añadió ante la prensa.

Cientos de personas estaban invitadas a la terminal aérea para un último discurso como presidente frente a sus seguidores, en una fría mañana (5°C, 41°F). De buen ánimo y sonriente, Trump comenzó agradeciendo a los presentes y se regodeó: “Soy muy popular”.

También, hizo un repaso de los hitos de su gestión. “Espero que no les suban les impuestos, pero si lo hacen, yo se los advertí”, añadió. Y dijo que si no fuese por la pandemia, los números económicos hubiesen sido los mejores de la historia.

En Washington, ciudad ahora irreconocible y transformada en un campamento atrincherado tras los disturbios del Capitolio la semana pasada, los preparativos continúan para la prestación de juramento de Joe Biden, quien el miércoles a mediodía se convertirá en el 46º presidente de la historia de Estados Unidos.

Donald Trump es el primer presidente estadounidense en no asistir a la toma de posesión de su sucesor en más de 150 años. Tras haber rechazado durante más de dos meses reconocer su derrota en las elecciones del 3 de noviembre, el multimillonario republicano acabó prometiendo hace unos días una transición en orden, pero nunca felicitó a Joe Biden.

Las calles del centro de Washington, normalmente repletas antes de cualquier investidura, están cercadas por altas vallas y cerradas al tráfico y al paso de los viandantes, bajo la atenta mirada de hasta 25.000 militares de la Guardia Nacional, cinco veces más que los que hay en Irak y Afganistán. Además de ese despliegue de seguridad sin precedentes para una investidura presidencial, la jornada de este miércoles contrastará con otras por la ausencia de público en el National Mall, la enorme explanada que se extiende desde el Capitolio hasta el monumento a Lincoln.

Solo unos 1.000 invitados podrán presenciar el discurso de Biden en persona desde la escalinata oeste del Capitolio, frente a los 200.000 que solían ocupar los asientos de honor durante ceremonias previas.

La mayoría son legisladores estadounidenses, aunque también estarán los expresidentes Barack Obama (2009-2017), George W. Bush (2001-2009) y Bill Clinton (1993-2001), junto a sus respectivas esposas, Michelle Obama, Laura Bush y Hillary Clinton.

El vicepresidente saliente, Mike Pence, asistirá también a la ceremonia.