El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, volvió a cuestionar hoy la eficiencia de las vacunas contra el coronavirus al afirmar que “no están comprobadas científicamente”, pocos días después de que el país, en plena segunda ola de la pandemia, empezara su campaña de inmunización usando la vacuna china CoronaVac.

“Todavía hay mucha gente preocupada con la vacuna. Lo voy a dejar bien claro. (Esa vacuna) es para uso de emergencia. No puedo obligar a nadie a vacunarse. No soy inconsecuente. (La vacunación) tiene que ser voluntaria, al fin de cuentas no hay nada comprobado científicamente con esa vacuna”, dijo el mandatario a periodistas en Brasilia.

“Les pido que lean los contratos con las empresas para saber hasta dónde llegaron las investigaciones y por qué no se concluyó que una vacuna es perfectamente eficaz. Por lo que todo indica, según (el regulador sanitario) Anvisa, ayudará a que casos graves no ocurran en Brasil entre quienes se hayan vacunado”, agregó en declaraciones que reprodujo la agencia de noticias AFP.

En tanto, el avance desenfrenado del virus en el país, llevó hoy al estado de Sao Paulo a anunciar el cierre de bares y restaurantes por las noches y durante dos fines de semana, en un intento de frenar la pandemia que “mata a una persona cada seis minutos” en la región más rica y poblada de Brasil.

Las restricciones regirán a partir del lunes hasta el 7 de febrero en la ciudad de Sao Paulo y la mayoría de las ciudades del estado, declaradas en “fase roja” -sólo funcionan los servicios esenciales- entre las 20 y las 6 horas, de lunes a viernes, y durante toda la jornada en el fin de semana.

“Una segunda ola de coronavirus afecta al mundo y sus efectos se hacen sentir también en Brasil y en el estado de Sao Paulo. El aumento del número de casos, de las hospitalizaciones y de los decesos es sumamente preocupante”, dijo el gobernador paulista, Joao Doria, al anunciar las medidas.

“En Sao Paulo, hay una muerte cada seis minutos” por Covid-19, dijo, por su parte, el coordinador ejecutivo de la célula de lucha contra el coronavirus, Joao Gabbardo, quien aseguró que el escenario es “sombrío” en el estado, que podría quedarse pronto sin camas de terapia intensiva si no se toman acciones.

Doria, quien se perfila como uno de los principales rivales de Bolsonaro en las elecciones de 2022, dijo que no daría marcha atrás, pese a las presiones de sectores económicos y del mandatario ultraderechista, opuesto a las medidas de confinamiento por su impacto recesivo.

“Sin vida no hay economía, sin existencia no hay proceso económico que sobreviva”, explicó el gobernador paulista y sentenció: “Sao Paulo no tiene un gobierno populista (…) que abandona a sus ciudadanos”.

Brasil empezó la campaña de vacunación esta semana, con seis millones de dosis de la vacuna china CoronaVac, desarrollada por el laboratorio chino Sinovac asociado en Brasil con el Instituto Butantan, de Sao Paulo.

La otra vacuna autorizada es la británica AstraZeneca/Oxford, que empezará a administrarse a partir del sábado después de que lleguen los dos primeros millones de dosis desde India, donde se fabrican.

No obstante, la inmunización general de este país de 212 millones de habitantes tardará varios meses.

Brasil vive un dramático repunte de la pandemia, con más de mil muertos diarios y un balance de casi 215.000 decesos, superado solo por Estados Unidos.

La segunda ola en Brasil es, sobre todo, dramática en Manaos, la capital de Amazonas, donde decenas de personas con Covid-19 murieron asfixiadas por falta de oxígeno en los hospitales.