Aterrador momento vivió este sábado un repartidor de comidas a manos de dos delincuentes que lo asaltaron y lo balearon en la cara, en un gravísimo hecho ocurrido en barrio María Selva.

Del caso se supo durante la noche del sábado cuando varios llamados al servicio de emergencias 911 dieron cuenta de un hombre herido de arma de fuego, que se encontraba en avenida Aristóbulo del Valle y Huergo.

Hasta allí llegó un patrullero y dos uniformados procedieron a entrevistar a Sergio H., de 39 años.

Según trascendió el hombre relató que momentos antes se encontraba realizando a bordo de su moto un reparto para el comedor La Parrilla cuando, en la zona de San Jerónimo y Castelli, fue interceptado por dos sujetos.

De los malvivientes se supo que eran dos hombres jóvenes, los que estaban armados y actuaron a cara descubierta. Sin pérdida de tiempo uno de ellos encañonó a la víctima y bajo amenazas intentó apoderarse de la moto del trabajador. Pero lo que no estaba en los planes de los ladrones era que la víctima iba a resistir el atraco.

Fue entonces cuando se generó un recio forcejeo entre Sergio y uno de los rufianes. Lo dramático fue que en medio de la disputa el delincuente accionó su arma y efectuó un disparo que impactó en el rostro de la víctima, a la altura del pómulo derecho.

Cometida la criminal acción (fue un tiro a la cabeza) el autor y su compinche, se alejaron a la carrera y ante la vista de algunos ocasionales testigos que no salían de su estupor.

Herido y todo, como pudo el trabajador volvió a montar en su moto y regresó a su lugar de trabajo desde donde se comunicó lo ocurrido a la policía.

Los oficiales que llegaron al lugar pidieron la presencia de una ambulancia y minutos después el infortunado fue trasladado al hospital Iturraspe donde se le diagnosticó “herida de arma de fuego en pómulo derecho con orificio de entrada, y sin orificio de salida”.

“Era el último pedido”

Lo que sigue es el relato directo de Sergio: “eran cerca de las 23 cuando pasó todo. Era el último pedido que tenía. Tenía que llevarlo a San Jerónimo al 6700, esto es a dos cuadras de Aristóbulo del Valle. Ni bien paro en la casa veo a dos vagos que están en una moto. Enseguida me di cuenta que me iban a venir a robar. No pasó un segundo cuando veo que el que estaba sentado atrás pega un salto y se me viene por atrás”.

Yo pongo primera y quiero salir, pero el delincuente me agarra del cuello y me grita ‘pará… pará!’ . Ni me había dado cuenta que el tipo tenían un arma. Forcejeamos y siento la explosión y el fogonazo.

Como pude salí y me fui hasta La Parrilla. Sentía una quemazón tremenda en la cara. Mi auxiliaron entre mis compañeros y ‘El Pelado’ (apodo con el que cariñosamente llaman al dueño del comercio ). Después llegó la policía y una ambulancia que me llevó al hospital”.

Más adelante, y entre lágrimas, Sergio reveló que “ya es el segundo asalto que sufro. No quiero seguir trabajando más de noche. Así no se puede vivir. Yo tengo familia y no los puedo dejar en la calle. Pero no doy más”, sentenció llorando.

“Se vive horrible”

“Pepe” Reyes es el dueño del comedor La Parrilla  y fue quien narró el terrible momento.

“Lo que le pasó a Sergio fue tremendo. Era el último pedido. Esos tipos que lo asaltaron fueron asesinos. Cuando lo vimos llegar a Sergio acá estaba todo ensangrentado. El balazo le había perforado el barbijo.

“Yo siempre les digo a mis repartidores que entreguen la plata, la moto, todo. Que la vida vale mucho más. Pero es una cuestión del momento. Yo casi que lo reté porque en la desesperación pensaba ‘mirá si te pega un tiro en la espalda. Pero en fondo lo comprendo. Ellos sienten la moto como una herramienta de trabajo. La verdad es que por la inseguridad, tenemos una vida horrible”, cerró.