Por el caso la Fiscalía Federal N°1 puso en marcha una serie protocolos para encontrar a una mujer que supuestamente estaba retenida en Esperanza. Sin embargo, con el correr de las horas, los investigadores advirtieron que todo se trataba de una farsa.

Una denuncia por un secuestro extorsivo no es cualquier tipo de denuncia. El caso primero se expone en una Comisaría o un Centro Territorial. Luego los policías informan la situación al fiscal en turno de la Justicia federal y este convoca inmediatamente a agentes especializados en la materia. Seguidamente, se libran oficios desde la Fiscalía a la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco) para intervenir los teléfonos involucrados. Después, mediante escuchas directas (que se realizan en tiempo real) se logra rastrear la localización de los teléfonos. Finalmente, la fuerza policial a cargo de la investigación trata de encontrar a la víctima. En muchos casos, el final termina de la mejor manera. En otros, con un final quizás trágico. Y también pueden existir otras variables: que el secuestro nunca haya existido y todo forme parte de una mentira para extorsionar a un familiar o una pareja.

Esta última situación es la que se vivió durante la última semana en la Fiscalía Federal N°1 de Santa Fe a cargo de Gustavo Onel. Allí, el pasado 20 de enero, cerca de las 15.30, un comandante de la Gendarmería Nacional informó que ese mismo día un hombre, identificado como L.C. de 34 años, llegó al Escuadrón para informar que su expareja -L.Z.- la cual cursa un embarazo de cinco meses, se encontraba secuestrada y por su rescate los secuestradores le pedían entre 20 mil pesos.

Según consta en la denuncia realizada, la mujer le pidió -de manera telefónica- ayuda y le indicó que hacía cinco días estaba privada de su libertad en la ciudad de Esperanza, que era golpeada, manoseada y tenía su cuerpo atado. Además, aportó que quien la tenía retenida era un tal “Joaquín”, que sería familiar de la actual pareja de ella, el cual se encuentra detenido en la cárcel de Las Flores.

Rápido accionar

Ante semejante denuncia, el fiscal Onel ordenó a Gendarmería Nacional para que se constituya en el domicilio del hombre que denunció la situación para entrevistarlo y requerir los registros de las llamadas recibidas por parte de su expareja y de quien pidió el rescate.

En total, los gendarmes pudieron constatar 33 mensajes recibidos por parte de los presuntos “secuestradores”. “Nosotros hasta que no aborte no la podemos largar, es así, o que nos den 20 mil pesos y la largamos”, decía un mensaje en clara alusión al embarazo que cursa la mujer. “Vení a buscarla, te espero en la ruta 70”, decía otro.

En paralelo a ello, unos sectores de los uniformados de la fuerza federal llevaron a cabo distintas tareas de investigación en Esperanza para dar con el posible paradero de la mujer, mientras que personal de la Dajudeco comenzó a realizar escuchas directas, durante 48 horas, para localizar los teléfonos.

Una farsa

Dos días después, todo el trabajo desplegado por los operadores de la Justicia y de la misma Gendarmería terminó con una escucha reveladora que permitió establecer un posible trasfondo ajeno a un secuestro extorsivo.

Es que los funcionarios de la Dajudeco detectaron que la entonces víctima se comunicó por teléfono con su padre y le indicó que se encontraba en una estancia situada en cercanías a la localidad de Grutly a 13 kilómetros de Humboldt. En esa escucha, los investigadores cotejaron que el padre de la mujer le advirtió que en “veinte minutos o media hora la iba a ir a buscar Gendarmería” por la denuncia de secuestro y además que “borrara todos los datos que tenía en el teléfono”. En tanto, del otro lado de la línea, la supuesta víctima nunca hizo alusión a encontrarse secuestrada.

Finalmente, el pasado 23 de enero, los uniformados de la Gendarmería lograron localizar a la mujer la cual se encontraba en “excelente estado de salud” y aseguró que nunca había sido víctima de un posible secuestro. Ante tal situación, el fiscal Onel finalmente informó al juez Reinaldo Rodríguez que nunca existió un secuestro extorsivo, pero sí aclaró que el caso develó que hubo “una situación simulada de intimidación cuya finalidad habría sido la de obtener ilegítimamente sumas de dinero”.

Por eso el funcionario judicial no descartó que de esa simulación haya participado la mujer que supuestamente fue secuestrada junto a otras personas aún no identificadas. En efecto, solicitó al juez que declare la incompetencia en el caso y remita las actuaciones al Ministerio Público de la Acusación para que investigue un posible caso de extorsión.