Heather Langley y Priscilla Rodríguez son pareja, viven en Odessa, en el estado de Texas, Estados Unidos, y ya llevan nueve años de convivencia. Las dos eran madres de la pequeña Sawyer, de tres años, pero buscaban completar la familia con un bebé más. Sin embargo, la vida les dio una sorpresa, y en agosto del año pasado, Heather dio a luz no a uno, sino a cinco bebés. Y todas nenas.

Así fue como Hadley, Reagan, Zariah, Zylah y Jocelyn se convirtieron con su nacimiento en el segundo grupo de quintillizas que llegaron al mundo en los Estados Unidos.

Heather, de 39 años y Priscilla, de 35, tenían la intención de agrandar la familia y por ello realizaron un tratamiento de inseminación artificial. Heather, que era la que llevaba adelante el embarazo, se enteró a las seis semanas de que estaba esperando cinco hijas.

“Inmediatamente me asusté cuando supimos que iban a ser cinco porque temía que mi embarazo fuera preocupante y complicado -contó Heather al medio británico Daily Mail-. También me entró el pánico sobre cómo cuidaríamos a cinco bebés y cómo elegiríamos y nos acordaríamos de sus nombres”.

“Sin embargo, después de la conmoción inicial y la noticia, me di cuenta de lo especiales y únicos que iban a ser nuestros bebés. Me parecía que habíamos ganado la lotería”, agregó la mujer.

A causa de la pandemia de coronavirus, Priscilla no podía acompañar al hospital a su pareja para sus primeros controles. Por ello, se enteró a la distancia de la quíntuple sorpresa que tenía para darle Heather.

“Cuando ella recibió mi mensaje de texto con la noticia me contestó: ‘Por favor, decime que es una broma’. Estaba increíblemente sorprendida”, señaló Heather.

 

En una nueva revisión del embarazo, a las 19 semanas, los médicos descubrieron que se trataba de cinco niñas. “No podía creer que íbamos a tener cinco chicas más. Tendríamos seis en total”, contó Heather.

Entonces, las dos mujeres se dieron cuenta de que sus hijas serían la segunda camada de quintillizas de su país, luego de las quintillizas Busby, que llegaron al mundo en abril de 2015 en Houston, también en el estado de Texas.

El parto se adelantó, y lo que se esperaba que ocurriera el 2 de noviembre sucedió en agosto, cuando el embarazo llevaba 28 semanas. Las cinco bebas nacieron por cesárea, y debieron pasar sus primeros tres meses de vida en el hospital. La primera que llegó a la casa de Heather y Priscilla lo hizo recién para Halloween, a finales de octubre. Y la última, el 2 de diciembre. Todas estaban bien.

“Ha sido una locura, un ajetreo y un cansancio, pero no lo cambiaríamos por nada. Nuestra hija mayor ha sido más que asombrosa con sus hermanas, incluso las llama sus bebés. Es muy lindo todo”, dijeron las mujeres, al hacer un balance de los primeros meses de convivencia con las pequeñitas.

La pareja también contó que en la calle la reacción de la gente es de terrible sorpresa cuando las ven con las cinco niñas y que esa reacción “les encanta”.

“Me encanta ser madre de seis hijas. No hay nada mejor que eso”, concluyó, feliz, Heather.