Seis personas, la mitad niños, murieron en una explosión en Afrin que también provocó casi una treintena de heridos, algunos de gravedad.  

Al menos seis personas, entre ellas tres niños, murieron el sábado en Siria en un atentado en Afrin, ciudad del norte controlada por las fuerzas turcas y sus aliados sirios, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH). Un comunicado del gobierno turco hablaba de cinco víctimas mortales.

El balance de muertos podría revisarse al alza debido a que hay también 29 heridos, algunos de ellos en estado crítico, precisó el jefe del Observatorio, Rami Abdel Rahman a la AFP.

Las explosiones con coches bomba o los asesinatos selectivos en Siria sacuden regularmente las zonas controladas por el ejército turco y los rebeldes sirios aliados.

Situada en la provincia de Alepo, la región kurda de Afrin fue conquistada en marzo de 2018 por estas fuerzas, que expulsaron a la principal milicia kurda de las YPG, las Unidades de Protección del Pueblo. Estos territorios son ahora objeto de disputas internas entre diferentes facciones rebeldes sirias. Sin embargo, Ankara suele atribuir la responsabilidad de los atentados que afectan a estas regiones a los combatientes kurdos. El comunicado turco atribuye al YPG, milicia kurda ligada al PKK, la responsabilidad de este ateque. Ningún grupo lo ha reivindicado todavía.