El presidente respaldó la iniciativa de empresas privadas del país para importar 33 millones de dosis de la fórmula desarrollada por la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca. El debate de cómo acelerar la vacunación sin saltar las prioridades sanitarias.

Un grupo de empresas brasileñas, que integran la “Coalición Industrial” ha lanzado una propuesta que abrió el debate sobre la participación privada en los planes de vacunación contra el coronavirus. ¿Puede el sector privado complementar al Estado frente a la escasez de ampollas?

Brasil, uno de los países mas afectados por la pandemia, ha recibido la iniciativa de los empresarios de importar por cuenta propia vacunas contra la enfermedad del nuevo coronavirus. Los empleadores, sugiere esta coalición, proponen comprar 33 millones de dosis para utilizar entre tus trabajadores. Las compañías ofrecen que la mitad de las vacunas importadas se donarán al gobierno para incluir en su programa de inmunización.

Aunque la idea ha generado un gran debate en el país, que tiene una feroz interna entre el gobernador de San Pablo, João Doria, y el presidente, Jair Bolsonaro, el gobierno federal apoya la iniciativa de los empresarios, esperando que la vacunación ayude a revitalizar la economía.

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“El gobierno federal está a favor de que este grupo de empresarios lleve a cabo su propuesta de traer la vacuna aquí con costo cero al gobierno federal para inmunizar a 33 millones de personas”, dijo Bolsonaro en la Conferencia de Inversión en América Latina 2021, evento virtual promovido por el banco Credit Suisse.

AstraZeneca y un fondo de inversión

La negociación, especifica un miembro de la coalición, no se llevaría a cabo directamente con el laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que prometió entregar 100 millones de dosis al gobierno brasileño, sino con el fondo de inversión BlackRock. Este último financió parte de la investigación de AstraZeneca y la Universidad de Oxford y tendría derecho a parte de la producción de la vacuna.

La vacunación en todos los estados brasileños comenzó el pasado día 18 con la vacuna CoronaVac, desarrollada por el laboratorio chino Sinovac en colaboración con el Instituto Butantan de Sao Paulo. Hace unas semanas se agregó la utilización de dosis importadas de India de la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

Frente a la demanda mundial de vacunas y la escasa oferta, la propuesta del sector privado generó un debate en todo el país. Para Thomas Conti, profesor de economía de Insper, una escuela de negocios de São Paulo: “Esta historia es misteriosa”.

“El vendedor de vacunas es el propio gobierno”, sostiene el académico. Desde BlackRock y AstraZeneca, rechazan las acusaciones, e incluso el fondo de inversión asegura que “son falsas“.

José Velloso, presidente de la Asociación Brasileña de Bienes de Equipo (Abimaq), sostuvo que “este fondo también ha hecho esta propuesta a otras empresas y otros grupos del mundo”

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“Si no aprovechamos esta oportunidad, las vacunas irán a Sudáfrica o Arabia Saudí, que ocupan, respectivamente, el segundo o tercer lugar de la cola”, agregó el empresario. BlackRock habría hecho “una inversión arriesgada y ahora buscaría vender su participación para recuperar su participación”, dijo José Velloso.

La idea, que Bolsonaro mira con agrado, es recibir la mitad de las dosis (16,5 millones) que se donarán al sistema de salud público y permitir a los empresarios vacunar a sus empleados para que la economía no se detenga.

Desde AstraZeneca habrían emitido un comunicado donde aclaran que de momento todas las entregas de vacunas contra el covid-19 se hacen a través de acuerdos con gobiernos y organizaciones multilaterales y que en la actualidad no es posible atender al mercado privado.

¿Cómo apurar la vacunación?

No solo el debate es en torno a la posibilidad de apurar una administración de vacunas, que en la actualidad ha logrado inmunizar alrededor del 1,5 por ciento de su población. El revuelo agrega la discusión si una decisión de estas características permitiría dejar de lado la prioridad de que las primeras dosis vayan para los trabajadores sanitarios, personas mayores y pacientes con diagnósticos médicos graves.

Eduardo Marson, presidente de Global Forest Bond, “No se trata de saltarse la línea, sino que en realidad aliviaría la tensión del sistema de salud pública”. “Para los trabajadores de la construcción, no sería un privilegio. Hay muchas personas que no pueden trabajar en una ‘oficina en casa’ y que no pueden protegerse”, agregó.

Legalmente, esto no es factible, adelantó el gobernador del estado de Minas Gerais, Romeu Zema:”No sería justo que alguien pudiera vacunarse antes que otros porque su empresa ha dado un aporte, mientras que otros se contagian o mueren”, explicó recientemente a la Cámara de Comercio de Francia -Brasil.

Brasil es el país más afectado del mundo después de Estados Unidos por el covid-19, con mas de 220.000 muertes. Además Se han confirmado unos 9,3 millones de casos. El éxito de la campaña de vacunación podría detener la crisis sanitaria, y en segunda instancia, ayudar a revitalizar su economía. No obstante las rivalidades políticas se han intensificado durante la crisis de salud. Y corre el riesgo de complicar la campaña de vacunación.

Otros críticos de esta propuesta de intervención privada en las negociaciones sostienen que el precio de las vacunas, en un contexto de “faltantes” podría provocar una suba, para muchos “explosiva”.