La convocatoria de una huelga general en Myanmar (antigua Birmania) se desarrollaba hoy con fuerte adhesión en Yangón, la mayor ciudad del país, donde por tercer día consecutivo miles de personas protestaron contra la junta militar que tomó el poder hace justo una semana, mientras las autoridades advirtieron a los manifestantes que responderán a las amenazas contra la seguridad pública.

La convocatoria de diferentes organizaciones paralizó prácticamente la antigua capital, donde solo los bancos parecían abiertos, mientras miles de personas se concentraron en el casco histórico, paralizaron el tráfico y muchos funcionarios debieron regresar a sus hogares ante la imposibilidad de llegar a sus trabajos, informó el portal aleman de noticias Deusche Welle.

La medida de fuerza, que empezó con los paros del personal sanitario, se extendió a lo largo del país asiático, tanto en grandes núcleos urbanos como Naipyidó, la capital fundada por los militares, y Mandalay, la segunda ciudad más poblada, como en zonas menos habitadas como Kutkai, en el estado Shan, o Myitkyina, en el estado Kachin.

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Por primera vez desde que comenzaron las manifestaciones masivas el sábado contra el golpe de Estado que depuso a Aung San Suu Kyi, las nuevas autoridades lanzaron una advertencia contra los manifestantes y aseguraron que podrán responder a las amenazas contra la seguridad pública.

“Deben tomarse acciones en virtud de la ley (…) contra las infracciones que perturban, impiden y destruyen la estabilidad del Estado, la seguridad pública y el Estado de derecho”, dijo la cadena de televisión MRTV, controlada por el Estado.

El papa Francisco habló hoy por segundo día consecutivo de la situación en Myanmar y pidió la “pronta liberación” de todos los detenidos.

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Además, a las protestas se sumaron monjes con hábitos color azafrán y de nuevo los estudiantes, portando banderas con los colores de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido de Aung San Suu Kyi, detenida desde el lunes pasado.

“Liberen a nuestros dirigentes”, “Respeten nuestros votos”, “Rechacen el golpe de Estado”, se podía leer en las pancartas.

“Antes vivíamos con miedo, pero hemos tenido un Gobierno democrático durante cinco años. Ya no tenemos miedo. No nos vamos a dar por vencidos”, dijo Kyaw Zin Tun, un ingeniero de 29 años, citado por la agencia de noticias AFP.

Ayer se produjeron -sin incidentes- las manifestaciones más importantes desde el levantamiento popular de 2007 que sí fueron violentamente reprimidas por el ejército.

“El lunes, revolución en todo el país contra la dictadura”, se podía leer en un correo distribuido a la prensa, en el que se instaba a funcionarios y trabajadores del sector privado a sumarse al movimiento.

Estados Unidos y la Unión Europea amenazaron con sanciones.

Las conexiones de internet fueron restablecidas parcialmente ayer después de haber estado fuertemente perturbadas durante más de 24 horas.

Los datos móviles también se restablecieron, según la empresa noruega Telnor, uno de los principales proveedores de acceso en el país.

El acceso a Facebook, la herramienta de comunicación más utilizada por los birmanos, seguía, en cambio, con restricciones hoy.