El francés, 11 del mundo, lleva seis partidos sin triunfos y dice no encontrarle la vuelta al tenis. “Cada vez que me siento ante los medios me siento juzgado, así que ahora mismo ya estoy en el suelo. Dispárenme”, se sinceró.

Gael Monfils es uno de los grandes personajes del circuito tenístico. Carismático y talentoso, el francés suele brindar grandes espectáculos dentro de la cancha y derrochar simpatía afuera, siempre con una gran sonrisa en el rostro. Pero hoy atraviesa un momento difícil en su carrera y tras caer en su debut en el Abierto de Australia y sumar su sexta derrota consecutiva, se quebró en la conferencia de prensa. “Me gustaría salir de esta pesadilla, pero no puedo”, afirmó entre lágrimas.

“Estoy tratando de encontrar la confianza, pero es difícil. Debo recuperar ese pequeño truco que me haga ganar partidos. Quiero ganar, pero antes tengo que reconstruirme. Sigo entrenando, trato de creer en lo que hago en los entrenamientos, pero me cuesta”, se sinceró el número 11 del mundo.

“La gente dirá que volví a perder pero para mí solo es la primera derrota del año. Intentaré seguir trabajando, esperando el momento donde me sonrían las cosas, ahora mismo estoy a cero de confianza. Cada vez que me siento ante los medios me siento juzgado, así que ahora mismo ya estoy en el suelo. Dispárenme”, agregó.

El galo de 34 años perdió en la primera ronda del Grand Slam oceánico con el finlandés Emil Ruusuvuori, de 21 años y 86° del ranking, por 3-6, 6-4, 7-5, 3-6 y 6-3 en un durísimo partido de tres horas y 46 minutos y extendió una larga racha sin victorias.

Su último triunfo lo consiguió hace casi un año, a fines de febrero del año pasado, cuando alcanzó las semifinales en el ATP 500 de Dubai y se despidió ante Novak Djokovic.

Desde entonces hilvanó seis caídas al hilo. En 2020, tras el parate por coronavirus, perdió con el alemán Dominic Koepfer (97°) en el Masters 1.000 de Roma; con otro alemán, Yannick Hanfmann (103°) en Hamburgo; cayó ante el kazajo Alexander Bublik (49°) en Roland Garros y se retiró durante el duelo ante el español Pablo Carreño Busta (15°) en Viena.

En el arranque de esta temporada, sumó una derrota en la ATP Cup frente al italiano Matteo Berrettini la semana pasada y ahora dijo adiós en el debut del primer “grande” del año.

“Veo que juego mal, no puedo sacar, no puedo hacer un golpe de derecha, cometo muchísimos errores. En pista juego seis metros por detrás, parezco el que pone las lonas. Insisto, no tengo confianza, soy muy honesto al decirles esto, pero no me siento bien y eso se nota”, analizó.

Y agregó: “Intento ser paciente, trabajo para ello, pero no encuentro el ritmo adecuado ni la forma de tocar la pelota. No me siento bien porque veo que no puedo hacer lo que quiero, no encuentro mi juego, ni mi derecha, ni mi saque. Eso es lo que me hace sentir mal, es algo tan visible como difícil. Es frustrante, pero sigo luchando en busca de nuevas soluciones”.

Monfils llegó al Abierto de Australia como décimo preclasificado porque el congelamiento del ranking mundial, aplicado por la ATP por la pandemia, le permitió conservar los puntos que había ganado durante 2019 y mantenerse entre los mejores del mundo, a pesar de su flojo rendimiento en 2020. Pero a mediados de marzo se volverá a la normalidad y los jugadores deberán defender cada semana su ranking. Y él sabe que si no levanta el nivel le será muy difícil conservar su posición en la clasificación.

“Empecé la temporada sin mucha confianza. Rápidamente me di cuenta de lo difícil que eran los entrenamientos, que no podía jugar bien. Ahora no estoy bien, pero sigo entrenando, creyendo, quiero volver a ganar un partido, luego dos, así hasta que regrese la confianza. Me gustaría salir aquí y pedir un poco de clemencia, me duele mucho porque de verdad lo estoy intentando”, comentó el francés.