El acusado de la muerte de Úrsula Bahillo, Matías Ezequiel Martínez, se negó a declarar ante la Justicia, por lo cual se dispuso que quede alojado en el penal de Junín, según informaron fuentes judiciales.

La diligencia se llevó a cabo esta mañana y culminó a las 8.30 en fiscalía descentralizada de la ciudad de Chacabuco, lugar elegido y que se mantuvo en reserva, para evitar escraches y disturbios. Martínez se negó a declarar ante el fiscal Sergio Terrón, quien le imputa el delito de “femicidio agravado por premeditación y alevosía”, en los términos del artículo 80, incisos 2 y 11 del Código Penal, que prevé como pena única la prisión perpetua.

“Solamente saludó, dijo los buenos días y que no iba a declarar, estaba muy irascible e inexpresivo, probablemente porque es una persona fría. No tuvo ni ganas de hablar con el defensor y sostuvo que no quería declarar. Se cerró el acta, él la firmó y automáticamente se lo llevó a la unidad penitencia 49″, precisó el fiscal en diálogo con la prensa.

En relación a la causa, Terrón fue categórico: “Lo que tenemos contundente, con más o menos pruebas, es que la condena siempre va ser perpetua, porque acá tenemos un femicidio agravado por la premeditación y la alevosía de llevarla a un lugar descampado donde no podía tener ayuda de ninguna persona. No hay posibilidad de otra pena que no sea perpetua”.

“Es un femicidio con alevosía y premeditación”, indicó el fiscal a cargo de la muerte de Úrsula

Si bien el fiscal aclaró que la causa todavía se encuentra en una etapa “embrionaria”, afirmó que se seguirán todas las líneas de investigación. En relación a las pruebas, Terrón destacó la importancia de las pericias telefónicas. “Siempre arrojan datos que desconocemos porque es como poder penetrar en la intimidad de una persona. Todos tenemos en los celulares una hoja de ruta. No es veloz pero es bien efectiva”, aclaró.

Por otro lado, al ser consultado por la forma en la que fue encontrado Martínez en el descampado, el fiscal desestimó que el acusado haya intentado quitarse la vida. “Este tipo de personalidades psicopáticas hacen el montaje de una escena. A esta altura sobre el final de mi carrera puedo decir que es una escena montada donde él trató de inferirse heridas. Su finalidad no era suicida”, explicó.

El fiscal se mostró conmovido por el caso y confirmó que mantiene una estrecha comunicación con la familia de Úrsula. “El daño es inconmensurable, perder un hijo no tiene palabras. Voy a dejar hasta la última gota de sudor para que esto sea una reclusión perpetua”, concluyó Terrón.

La mamá de Úrsula pidió que el femicida reciba una condena a “perpetua”

El crimen
Úrsula fue hallada el lunes cerca de las 20.30 asesinada a puñaladas entre unos pastizales en un campo ubicado a la altura del paraje Guido Spano, a unos 13 kilómetros de Rojas, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, y, en ese mismo lugar, la policía apresó a Martínez, quien se habría autoprovocado las lesiones que presentaba.

A través de cámaras de seguridad, los investigadores establecieron que la joven había dejado su moto en la puerta de un quiosco al que ingresó y que, al salir, lo hizo caminando, tras lo cual aún no pudo determinarse el rumbo que tomó y en qué circunstancias fue abordada por el policía, quien esa noche se desplazaba en su auto, un Peugeot 307.

El femicidio fue descubierto tras un alerta al 911 de un tío del propio imputado, quien refirió que creía que su sobrino había matado a una joven porque éste le confesó en un llamado que “se había mandado una cagada”. Al llegar al lugar, la Policía encontró a la chica asesinada y al agresor herido, ya que después del crimen se clavó el arma homicida en el abdomen, adentro de su auto.

Martínez intentó escapar a pie por los pastizales, pero fue reducido y quedó apresado.

La autopsia determinó que la joven fue asesinada de 15 puñaladas en la espalda, el torso y el cuello con un cuchillo de carnicería hallado en la escena del crimen. Úrsula había denunciado en varias oportunidades a Martínez por amenazas y violencia de género e incluso el policía tenía una medida de restricción perimetral que había violado dos días antes del crimen. Además de la denuncias en su contra por parte de Úrsula, el oficial tenía tres sumarios en curso en Asuntos Internos, uno de ellos por amenazar a una superior diciéndole: “Si me trasladan, tiro una bomba”.