La tenista de 39 años no pudo retener las lágrimas e interrumpió su comparecencia ante los medios tras su derrota este jueves en las semifinales. Además, dejó en el aire su continuidad dentro del mundo del tenis.

“Ya está, se acabó”, se lamentó antes de desmoronarse ante la prensa tras ver frustrado su intento de conseguir el vigesimocuarto título de Grand Slam que necesitaba para igualar el récord de la australiana Margaret Court.

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Sin embargo, fue durante la pregunta de un periodista donde las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, sin poder responderla y abandonando la sala. “Estás hablando de los errores no forzados a lo largo del partido, considerando lo bien que has jugado para llegar a esta etapa, ¿Qué sientes?”, fue la consulta.

Ella sólo atinó a decir con la voz entrecortada que no lo sabía y, acto seguido, se levantó y se fue del recinto. Este jueves, al salir de la cancha tras su derrota, Williams también saludó al público como si estuviera despidiéndose. Sus declaraciones posteriores aumentaron las dudas sobre el futuro profesional de la tenista: “Si un día me despido, no se lo diré a nadie”, dijo, misteriosa.

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“Es siempre un honor de jugar contra ella y estoy muy contenta de tener el público de nuevo”, comentó por su parte Osaka tras alcanzar por segunda vez la final en Melbourne Park, en la que se enfrentará a la estadounidense Jennifer Brady (22).

Estaba llamado a ser un duelo entre semejantes estilos, puesto que ambas tenistas construyeron su juego a partir de una extrema agresividad, en una Rod Laver Arena que contó con la presencia de un escaso público por primera vez en cinco días tras el fin del confinamiento que afectó a la ciudad de Melbourne.

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“Cuando era pequeña la veía ganar todos esos títulos y ahora es diferente porque compito con ella de tú a tú”, explicó tras acercarse a la que podría ser su cuarta corona ‘slam’.