Partió de las Islas Canarias y recorrió 5.500 kilómetros hasta Antigua, en el Caribe. Se convirtió en la mujer más joven en completar el desafío en solitario. Durante la competición remó entre 12 y 14 horas diarias para llegar a destino.

70 días, 3 horas y 48 minutos fue el tiempo que le tomó a Jasmine Harrison, de 21 años, cruzar el Océano Atlántico y batir un nuevo récord.

La última en haber logrado esta hazaña en solitario fue Ketie Spotz, quien poseía el título de la mujer más joven en hacerlo desde el 2010 después de completarlo a sus 22 años en 260 días.

El Talisker Whisky Atlantic Challenge, que se realiza todos los años en diciembre desde 1997, es una carrera maratónica que inicia en la isla canaria de La Gomera, hasta el astillero Nelson de Antigua y Barbuda. En total son 5. 500 kilómetros de travesía.

Lo más sorprendente es que esta joven oriunda de Thirsk, al norte de Inglaterra, no era una competidora experimentada: solamente tenía 120 horas de remo (lo mínimo exigido para ingresar en el torneo) y un año de práctica. Durante la competición remó entre 12 y 14 horas diarias para llegar a destino.

Todo comenzó en 2017, cuando Harrison viajó al Caribe como voluntaria para ayudar a los damnificados del huracán María. Hasta ese entonces era instructora de natación para niños, un trabajo que alternaba con el de camarera de un bar, para subsistir.

Sin embargo, en ese momento se puso como objetivo convertirse en la mujer más joven en cruzar un océano en un bote sin vela ni motor. En total son 21 los barcos que lograron la hazaña este año, pero solo ocho navíos lo hicieron en solitario, y de ellos Jasmine fue la única mujer en hacerlo.

Con la colaboración de la Fundación Shelterbox, la británica logró ingresar a la competencia tras abonar la inscripción de 21.500 euros y, a partir de ese momento, comenzó a vivir una experiencia inolvidable.

Durante 70 días su rutina fue siempre la misma: remar entre 12 y 14 horas con breves descansos para comer, estirar sus piernas y tomar agua. Luego, el resto del tiempo trataba de dormir, aunque prestando atención para que la embarcación no se desvíe del rumbo.

Según le contó a la prensa inglesa, fue una travesía llena de historias y anécdotas, incluso vivió momentos que le hicieron sentir mucho miedo. En dos ocasiones recibió el impacto de un terrible oleaje que la despidió de su nave directo al mar: “No me acuerdo muy bien cómo ocurrió. Una ola furtiva vino por un lateral y lo siguiente que supe es que estaba en el agua”, contó.