Denuncian el robo de 600 litros de cerveza que se maceraban en el fondo del mar para una acción solidaria.

No les queda otra que mirar de reojo y sospechar de algún colega porque tienen claro que eso de andar sumergido en el mar, a más de 20 metros de profundidad, y además mover cargas pesadas, es solo para buceadores experimentados.

 “Es triste porque fue alguien ‘del palo’, y el nuestro es un círculo chiquito”, advierte Carlos Brelles, que está al frente de Thallasa Buceo, luego de constatar el robo o –en el mejor de los casos, y siendo muy generosos en la calificación– la vandalización de ocho barriles con más de 600 litros de cerveza que habían sido depositados en el fondo del mar, dentro de un buque hundido, para esta original maceración, como parte de una campaña solidaria que beneficiaría al Museo de Ciencias Naturales local.

Por las condiciones en las que, desde noviembre pasado, las barricas pudieron ser almacenadas en el fondeado pesquero ruso Kronomether, con apoyo de embarcaciones y equipos imprescindibles para mover semejantes cargas, los buzos que ahora advirtieron el faltante descartan de plano cualquier otra opción que no sea la de un hecho delictivo de características inéditas, al menos para esta ciudad.

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Las barricas de roble, cada una con unos 80 litros de cerveza, estaban divididas en dos jaulas metálicas, cerradas con tornillos y zunchos. Cuando los buzos de Thallasa bajaron esta semana para devolverlas a tierra se encontraron con las rejas abiertas, indicio de una acción humana deliberada. “Como no pudieron cortar las cadenas sacaron las tuercas y soltaron los barriles”, explicó Brelles a La Nación, luego de realizar la denuncia ante Prefectura Naval Argentina.

 

Cuando se realizó el operativo para sumergir estas bebidas, a las que les restaba un proceso final para su comercialización al público, se requirió del apoyo de remolcadores y de la asistencia de varios buzos que trabajaron en una labor controlada. La cerveza quedó en guarda, asegurada sobre la superestructura de la cubierta de este barco que está en la zona conocida como La Restinga, varios kilómetros aguas adentro, a la altura del faro de Punta Mogotes.

La ahora frustrada cerveza “Kronomether” surgió a partir de una propuesta de quienes son parte de Thalassa Buceo, que sedujo a los responsables de la cervecería local Baum y sumó el aporte de pares, como La Paloma y Heller. En el tramo final aportaron lo suyo Remolcadores Mar del Plata, Escuela de Buceo Táctico Canal y Canal y Prefectura Naval Argentina.

“Si no se llevaron los barriles y solo los soltaron al mar para hacer un daño, al menos nos robaron la ilusión de jugar y aprender de una experiencia con cerveza única en el mundo, y también del deseo de ayudar a una institución noble como el Museo de Ciencias Naturales”, contó a La Nación el encargado de planta de producción de Baum, Juan Pablo Vincent.

Brelles fue de los que se sorprendió cuando esta semana volvió al Kronomether para rescatar las barricas y encontró vacías y abiertas las dos jaulas que las contenían. “Hay que ir con embarcación, tener experiencia, conocer mucho el lugar… no es obra de vivos, sino de idiotas”, dijo a La Nación

El caso lo investiga la Justicia federal, que intentará determinar la autoría de este delito, cometido en pleno océano y a varios metros de profundidad, en inmediaciones de esta oferta recreativa submarina que tiene esta ciudad, punto de encuentro y aprendizaje para profesionales y aprendices de buceo.

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