Fue detenido en 2012 tras decir que su objetivo era matar a 200 personas para limpiar la sociedad.

Fidel Andrés Palomino Alaus, alias Fito, estaba recluido en la cárcel de Turi, Cuenca, desde hacía nueve años condenado por liderar una secta, Uñas Negras, que descuartizó a varias personas y hacía ritos satánicos con sus cuerpos. Fito murió en la prisión exacatamente igual a como mató a varios jóvenes en 2012.

Palomino, que estaba cumpliendo una pena de 25 años, fue uno de los presos que murió durante los motines ocurridos en cárceles de Ecuador esta semana. Unos 75 reclusos fallecieron este martes en una cadena de violentos enfrentamientos en tres centros penitenciarios, atribuida por las autoridades a una disputa entre dos bandas por el control de las prisiones.

Le arrancó el corazón a una vecina y lo cocinó para su familia

Según informa El Universo, en declaraciones de un agente que participó en la captura, Palomino les aseguró que se trataba de una «secta diabólica» que él lideraba y que tenía como objetivo limpiar el sector de presuntos delincuentes, y que por ello los asesinaba y desmembraba los cuerpos.

Fito habría revelado que la meta era asesinar a 200 personas y desmembrar los cuerpos, mientras repetía supuestas oraciones.

Otra de las hipótesis que investigó la Policía es que por apoderarse del control de la venta de droga, la banda asesinaba a quienes veía como impedimento y a quienes le adeudaban.

En las zonas en las que se produjeron sus crímenes, en el noroeste de Guayaquil, los vecinos dicen sentirse aliviados después de enterarse de la muerte de Palomino.

Revueltas carcelarias dejan más de 50 muertos en Ecuador