En diciembre, Singapur se convirtió en el primer país del mundo en aprobar la venta de pollo cultivado de manera artificial.

Luego de que Singapur se convirtiera en diciembre en el primer país del mundo en aprobar la venta de pollo cultivado de manera artificial, Josh Tetrick, fundador y director ejecutivo de la compañía Eat Just que desarrolla este producto, ha explicado en una entrevista con Make It de CNBC cómo nació la idea, cómo se crea la carne y qué esperanzas tiene su empresa de cara al futuro.

El huevo vino primero

De entrada, el directivo recuerda que la historia comenzó en 2011, cuando él tenía menos de 3.000 dólares en su cuenta bancaria y decidió crear una empresa de alimentos “que sacara al animal, al animal vivo, de la ecuación del sistema alimentario”.

El empresario explica que antes que nada, decidió buscar una manera de hacer un huevo de gallina “a partir de una planta”. Poco después de que fundara la empresa, el multimillonario inversionista en tecnología Vinod Khosla y su socio comercial Samir Kaul invirtieron en la idea 500.000 dólares.

Entonces, Tetrick empezó a “contratar científicos de alimentos y bioquímicos y biólogos moleculares, químicos analíticos, chefs” y, años de experimentación más tarde, el equipo descubrió que el frijol mungo, una legumbre rica en proteínas que se usa comúnmente en las cocinas de Asia, sería idóneo para crear huevos.

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Así nació en 2018 el primer producto de Eat Just, el Just Egg. Hasta la fecha, la compañía ha vendido el equivalente a 100 millones de huevos hechos de plantas a los principales minoristas.

A continuación, los desarrolladores se centraron en conseguir “pollo y carne de res de verdad, pero no de plantas”, apunta Tetrick, añadiendo que buscaban “pollo real y carne de res real que no requiriera matar a un animal, que no requiriera el uso de una sola gota de antibióticos”.

Cómo crear carne cultivada

El proceso de creación de carne cultivada se conoce como ‘agricultura celular’ y requiere una sola célula (en este caso, de un pollo), que puede tomarse de un ave viva a través de una biopsia, un trozo de carne fresca, un banco de células o de la raíz de una pluma. Luego, esa célula se alimenta con nutrientes como los que se encuentran en la soja y el maíz antes de dejarla madurar en un gran recipiente de acero. El proceso toma alrededor de 14 días de principio a fin, y el producto final es carne picada cruda.

Sin embargo, según Tetric, crear el producto cárnico de cultivo celular fue la parte fácil, mientras que lo más difícil fue obtener las aprobaciones regulatorias, lo que llevó dos años. A finales de 2020, Singapur se convirtió en el primer país del mundo en aprobar los nuggets de pollo, cultivado insignia de Eat Just, para la venta en todo el país bajo la marca Good Meat. “Tenemos la libertad de vender en Singapur, ya sea al por menor, a través de servicios de alimentos, vendedores ambulantes, lo que sea”, puntualiza Tetrick.

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“Los pasos limitantes”

Se calcula que cada año 50.000 millones de pollos se sacrifican para la alimentación. La industria agrícola en general es responsable de entre el 10 % y el 12 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Al mismo tiempo, algunos consumidores todavía se muestran escépticos sobre el valor nutricional de la carne cultivada y su idoneidad para el consumo humano, mientras que su impacto ambiental y social queda por verse. Sin embargo, Tetrick afirma que el proceso es más limpio y ético que la agricultura tradicional.

El fundador de la compañía también asegura que le da la bienvenida a la competencia y quiere que “las empresas entren y sean parte de la solución del problema”.

Sin embargo, reconoce que interrumpir el dominio de la industria de la agricultura animal establecida no sucederá de la noche a la mañana. “Los pasos que limitan que esto sea omnipresente son la aprobación regulatoria, la expansión y la educación del consumidor”, señala Tetrick, detallando que hay que enfocarse en estos tres aspectos a la vez.

Sea como fuere, a medida que Eat Just espera obtener la aprobación regulatoria en más países, Tetrick se muestra seguro de que la apuesta dará sus frutos. “Tienes que dar saltos de fe todos los días”, indica.