Mientras los países pobres luchan por la llegada de vacunas contra el coronavirus, Francia solo utilizó el 25% de las dosis que recibió de la británica AstraZeneca, según reveló hoy el ministro de Salud, Olivier Véran, quien reconoció el “problema” de su baja utilización en los hospitales. 

El funcionario afirmó que quedan “cerca del 75% sin inyectar” de las 600.000 primeras dosis destinadas a los trabajadores sanitarios de menos de 65 años y a las personas de alto riesgo de entre 50 y 64 años.

Los otros antídotos suministrados en Francia, Moderna (Estados Unidos) y Pfizer/BioNTech (Estados Unidos-Alemania), fueron usadas “casi al 70%” en promedio, añadió el ministro durante su comparecencia semanal sobre este tema.

Francia: estudian una propuesta de confinar a París por el coronavirus

Véran consideró que los médicos de cabecera de las ciudades deberían extender el uso de los inmunizantes de AstraZeneca a partir de este jueves a pacientes con patologías previas de entre 65 a 75 años.

Esta situación se da en el marco de una cada vez más desigual distribución de vacunas que claramente beneficia a las naciones ricas, tal el caso de Francia, en detrimento de las más pobres, lo cual viene siendo denunciado enfáticamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Francia superó los 3 millones de contagios por coronavirus

A su vez, generó el involucramiento del propio papa Francisco, que también reclamó varias veces por una forma más equitativa de envíos de inmunizantes.

Análisis realizados en Reino Unido mostraron que la vacuna de AstraZeneca era eficaz para reducir la hospitalización de las personas mayores, reseñó la agencia de noticias AFP.

Hasta ahora, los trabajadores sanitarios franceses fueron reacios a usar este inoculante por sus efectos secundarios, como fuertes síntomas gripales, la mayoría en personas jóvenes.