Para impulsar el turismo doméstico en medio de la pandemia, la aerolínea Qantas comenzó a ofrecer este miércoles vuelos “misteriosos” en los que los pasajeros no conocerán el destino de su viaje hasta el embarque.

A partir de mañana, estos vuelos de unas dos horas partirán de Sídney, Melbourne o Brisbane hacia un destino desconocido fuera de las grandes capitales, el cual le será revelado al pasajero en el momento de embarcar, informó la aerolínea australiana en un comunicado.

En el destino, el pasajero disfrutará de una serie de actividades turísticas, como una visita a un viñedo, una experiencia gastronómica de lujo o un espectáculo de música en una isla, antes de su retorno a su punto de partida al final de la jornada el mismo día.

Esta iniciativa, que se ofertará en los fines de semana de marzo, abril y mayo, incluye destinos como la Bahía de Sídney o el monolito rojo sagrado Uluru, en el corazón del desierto del país oceánico, así como la Antártida.

Con las fronteras internacionales cerradas desde marzo de 2020 por la pandemia, las aerolíneas australianas están buscando formas de aumentar los vuelos, en medio de algunas críticas por la huella de carbono que dejan.

Los vuelos “misteriosos” de Qantas, que eran populares hasta que fueron cancelados por la aerolínea en los años 90, costarán 576 dólares estadounidenses (477 euros) para la clase económica y 1.235 dólares estadounidenses (1.021 euros) en clase business.

La jefa de Atención al Cliente del Grupo Qantas, Stephanie Tully, señaló que “además de ayudar a que más personas vuelvan a trabajar, estos vuelos misteriosos son otra forma de apoyar a los operadores turísticos, especialmente en las zonas regionales”.

Estos paquetes de Qantas, que espera reanudar sus operaciones internacionales a finales de octubre próximo coincidiendo con el fin de la campaña de vacunación contra la covid-19 en Australia, siguen a la oferta de vuelos da ninguna parte, que despegan y aterrizan en el mismo aeropuerto, que se lanzaron por la pandemia.

Qantas, que sufrió unas pérdidas de 862 millones de dólares estadounidenses (708 millones de euros) entre junio y diciembre de 2020, anunció el pasado noviembre el despido de 2.000 empleados de tierra.

Australia ha prohibido a sus ciudadanos viajar al exterior salvo en circunstancias limitadas en un intento para impedir que traigan una infección al país. La mayoría de casos de COVID-19 en Australia fueron de personas infectadas en el exterior y el diagnóstico incluye una cuarentena obligatoria de 14 días en un hotel para los viajeros que llegan al país.