El humilde equipo campeón de la última edición de la Primera D ofreció seria resistencia en el primer cuarto de hora, su mejor momento. Presionando en campo contrario, con plena concentración y prolijidad en el traslado. Y sorprendió al elenco alternativo de Miguel Ángel Russo.

Un Boca al que le costó progresar más allá de tres cuartos de cancha, a pesar de que buscó ser ancho, con Villa y Zeballos bien profundos, y Medina, Varela y Cardona como posibles socios. Pero por la motivación de enfrentar al poderoso, lució mejor plantado el Tambero, que a los 10 minutos perdió al habilidoso Carballo por la patada de Capaldo que mereció la tarjeta amarilla.

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A los 22 minutos, Claypole llegó a fondo por duplicado. Carone pisó el área gambeteando y obligó a la salida apurada de Javier García. Segundos después, Landaburu, de cabeza, le hizo viento al travesaño.

El acoso del Tambero continuó hasta que llegó a la red. Tras una enorme jugada preparada, a los 27′, Pezzani remató y Mas rechazó con la testa en la línea. Y, a los 29, Landaburu transformó en el 1-0 el pinball que se armó dentro del área tras un córner en el que Claypole monopolizó el espacio aéreo y todos los rebotes.

El gol ofició de despertador para Boca. Que asumió la responsabilidad y comenzó a tirarle la jerarquía a su rival, sobre todo en el uno contra uno. Así, Zeballos reventó el travesaño y, a los 35′, Villa cerró una acción individual anotando el 1-1.

En el segundo tiempo, las piernas de los futbolistas de Claypole no respondieron de la misma manera. El desgaste de la primera etapa comenzó a advertirse. Así, Boca redujo el espacio a transitar y se afincó en campo contrario. El Tambero redujo espacios y aguantó. Aún sin profundidad, los orientados por Russo contaron con oportunidades para convertir. Como la arremetida de Medina en la que el juvenil no consiguió darle la dirección deseada a la pelota.

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El DT xeneize apeló a los cambios para ganar peso ofensivo y pasar el sofocón: Franco Soldano y Gonzalo Maroni saltaron al campo de juego. Pero a los 27 minutos del complemento el que casi vuelve a ponerse en ventaja fue el elenco de la C: Iglesias llegó hasta el fondo a espaldas de Capaldo y García tapó con la pierna cara a cara con su rival.

Hasta que el juvenil ex Sub 20 y Sampdoria dibujó una finta en el borde del área y, con un remate ayudado por el arquero Libares, le inyectó oxígeno a Boca, más allá de la actuación deficiente. De hecho, con un intento del ingresado Godoy, el Tambo casi vuelve a sorprender.

Casi un símbolo de lo que sucedió en Lanús, en el último suspiro del cotejo, Juan Cruz Iglesias (la figura del pleito) desbordó por izquierda y lanzó un buscapié que ninguno de sus compañeros alcanzó a desviar. Hubiera sido el merecido empate, por ímpetu y compromiso.

Boca ya venía de dejar una imagen pálida en el empate 1-1 ante Sarmiento en La Bombonera. El próximo domingo tendrá un choque de riesgo ante Vélez en Liniers, por la Copa de la Liga. Y deberá ofrendar varios ajustes para mostrar otro funcionamiento, que no deje expuestas todas sus falencias, algo que consiguió (y con creces) el humilde e hidalgo Claypole.

Boca se enfrentará a Defensores de Belgrano en los 16avos de final de la Copa Argentina: en la fase anterior superó a Almirante Brown.