El sector socialista trata de proteger a Felipe VI, mientras que el vicepresidente Pablo Iglesias asegura que cuestiones como esta “apuntan a un horizonte republicano”.


El Gobierno está cada vez más inquieto con el evidente perjuicio de imagen para la monarquía que suponen las actitudes de los familiares más directos de Felipe VI, desde su padre, el rey emérito, a sus hermanas. La vacunación de las infantas Elena y Cristina en Abu Dabi, saltándose en varios meses el presumible plazo que les tocaría en España y que sí van a guardar el rey Felipe, la reina Letizia y sus hijas, ha escandalizado al Ejecutivo. Todos los ministros consultados en privado transmiten su estupefacción ante una decisión que consideran incomprensible en un momento político como este, cuando todos los ojos están puestos en el escándalo de la fortuna opaca de Juan Carlos I y sus dos regularizaciones.

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Pero, como es habitual, los dos sectores del Gobierno han reaccionado de forma diferente. Mientras desde Unidas Podemos se señala que escándalos como este empujan hacia un “horizonte republicano”, en palabras de su líder, Pablo Iglesias, el sector socialista trata de proteger al máximo a Felipe VI y separarlo ya no solo de su padre, sino también de sus hermanas, los tres expulsados de la Familia Real por el actual jefe del Estado. Miquel Iceta, ministro de Política Territorial, se empeñó en marcar esa diferencia y señaló que le parece “fatal” que las infantas se hayan vacunado, pero recalcó que Felipe VI, la reina y sus dos hijas, Leonor y Sofía, “no han caído en ese error” de saltarse el orden de vacunación.

La crisis de imagen de la monarquía ya no es una cuestión que el Gobierno trate con disimulo como hacía en el pasado. Desde la salida de España del rey Juan Carlos I, La Moncloa ha optado por cambiar radicalmente el discurso. Ya se habla abiertamente en todas las comparecencias del comportamiento del rey emérito con mucha dureza. El presidente, Pedro Sánchez, trata de sintonizar con la indignación que reflejan todas las encuestas y señalan que este tipo de cuestiones le producen “el mismo rechazo” que al resto de la sociedad. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, asegura que la regularización de don Juan Carlos “no termina ningún proceso” y se mirará todo con detalle para ver si es “veraz y completa”. La fiscal general del Estado, Dolores Delgado, señala: “Seguramente las nuevas regularizaciones nos darán datos y nos obligarán a realizar nuevas investigaciones y comprobaciones”. Y fuentes del Ejecutivo insisten en que la Fiscalía y la Agencia Tributaria no están quietas, como parece, sino trabajando a fondo con discreción, y que se verán los frutos en algún momento.

Compromiso con la monarquía
Sin embargo, el PSOE mantiene de forma absoluta su compromiso con la monarquía, una de las bases del pacto constitucional, y el presidente ha dado orden a todos sus ministros de que hay que proteger al máximo a Felipe VI. La fórmula elegida es reprochar con dureza el comportamiento de su padre y a la vez contrastarlo con su actitud. El Ejecutivo también tiene en cartera la posibilidad de hacer una ley de la Corona, o al menos reformas parciales para modernizar la institución y hacerla más transparente, pero han pasado dos meses desde que se anunciaron y en La Moncloa no quieren ofrecer ningún detalle sobre este asunto, que tiene que negociarse con La Zarzuela, que siempre lleva un ritmo más lento y se resiste más a los cambios.

En este contexto de enorme inquietud generada por la última regularización del rey emérito y la posibilidad de que quiera regresar a España y eso genere nuevos problemas, la vacunación de las infantas escandalizó este miércoles a los ministros. “El conjunto de los ciudadanos constituimos una comunidad basada en unos vínculos de solidaridad y de confianza y me parece muy mal que alguien por su posición se salte el orden de vacunación”, afirmó Iceta.

El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, fue más lejos. Primero dijo que la sociedad “no acepta” que miembros de la Casa Real se vacunen en Abu Dabi cuando “hay muchos ciudadanos que están disciplinadamente a la cola para cuando tengan la disponibilidad”. Y remató: “Será mejor cuando haya una república en España aunque esto moleste a sectores mediáticos y del Estado profundo”. El líder de Unidas Podemos habló, además, de la existencia de un debate en la sociedad española sobre la utilidad de la monarquía que, afirma, crece según se van conociendo nuevos escándalos de la Casa Real.

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Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, mostró también su discordancia. “Me da tristeza porque hay muchísimos profesionales que a día de hoy corren riesgo que todavía no están vacunados”. La portavoz de Podemos, Isa Serra, remató: “Nadie está haciendo tanto por la causa republicana como Juan Carlos I, Felipe VI, las infantas Elena y Cristina, y todos los que protegen tanta impunidad”.

Al Gobierno, en especial a la ministra de Hacienda, le esperan varias preguntas en las próximas semanas para saber si ha habido trato de favor con el rey emérito. Y algunos grupos se preguntaron ayer también si las infantas han viajado a Abu Dabi con dinero público y si han pagado esas vacunas de la misma manera. Es el caso del líder de Más País, Íñigo Errejón, que planteó ayer cuestiones en este sentido.

Los partidos de la oposición han reaccionado de manera diferente. Mientras el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, sí criticó abiertamente a las infantas, el del PP y también alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, evitó cualquier reproche y señaló que es una “cuestión personal” y que “al contrario de los que se han saltado la lista en España”, en referencia a algunos escándalos de políticos y militares, las infantas “no le han quitado la vacuna a ningún español”.