Durante el asalto, a Ana María la golpearon, la amenazaron con cortarle la lengua, los dedos y le prometieron que la iban a matar. La Policía aún no encontró a los culpables.

En la madrugada del jueves, una jubilada de 86 años fue sorprendida mientras dormía en su casa de Banfield. La despertaron seis delincuentes que llevaban guantes y tenían sus rostros tapados por los barbijos y las capuchas

Cerca de las cinco de la mañana, cuando la mujer dormía en su habitación, un ladrón bajó por la claraboya del baño, le dijo que no gritara y le sacó la llave de la puerta de entrada. De inmediato, hizo a entrar a sus otros cinco cómplices, mientras que un séptimo hombre habría quedado en la calle para hacer de “campana”. Por esas horas, ningún vecino de la calle Pueyrredón, entre Peña y Gallo, en Banfield, partido de Lomas de Zamora, escuchó los gritos de los hombres.

Casi de inmediato, los delincuentes le exigieron a Nené, como la conocen sus vecinos desde hace 60 años, cuando se mudó al barrio, que le entregara los dólares. La realidad es que ella no tenía dinero. Y como no le creyeron comenzaron a amenazarla y le gritaron: “Si encontramos plata, primero te cortamos los dedos y después te matamos”. Mientras tanto revisaban cada lugar de la vivienda le gritaron.

La jubilada recibió puñetazos y patadas en la cara y en los brazos. Cuando no encontraron dinero y comenzaron a organizar el escape, los delincuentes le dijeron: “Si gritás, te cortamos la lengua”. El hecho duró al menos 45 minutos y se llevaron un juego de cubiertos de acero inoxidable y algunos electrodomésticos.

Apenas se fueron, la anciana llamó al 911 y a sus dos hijas. “Mi mamá vive en una casa sencilla, y tiene rejas en todas las puertas y ventanas, así que suponemos que entraron por una claraboya que hay en la cocina”, dijo Ana, una de las hijas de la jubilada. Y completó: “Hace un año que por la pandemia de coronavirus no sale a la calle porque es persona de riesgo. Uno siempre cree que la inseguridad está afuera, pero a ella la sorprendió puertas adentro”. A partir del robo, los vecinos se encuentran en estado de alerta y exigen la ayuda de la Policía y de las autoridades municipales.