La cita es considerada histórica y un gran paso para lograr la paz y el entendimiento entre los diferentes credos que conviven en el mundo.

La histórica reunión entre el papa Francisco y el ayatola Ali al Sistani duró 45 minutos, tiempo suficiente para marcar un hito en las relaciones entre el Vaticano y el islam

Lejos de las cámaras, del encuentro sólo se pudo ver a Francisco entrar en la modesta casa de Al Sistani, en uno de los barrios humildes de Nayaf, en Irak, rodeado de las fuerzas de seguridad. Se trató del primer acto de la jornada del papa, que este viernes (05.03.2021) llegó a Irak para una visita de tres días y se convirtió en el primer pontífice en pisar este país.

Francisco también pidió que “nadie sea considerado ciudadano de segunda clase”, sobre todo los cristianos, que representan 1% de la población en el país musulmán, ni los yazidíes, minoría perseguida por Estado Islámico.

En un comunicado distribuido por la oficina de prensa del Vaticano, se informó que el encuentro sirvió para que el papa agradeciese al gran ayatola “que levantase la voz en defensa de los más débiles y perseguidos, afirmando que lo sagrado es la importancia de la unidad del pueblo iraquí”.

Por su parte, en una notificación de la oficina de Al Sistani se explicó que los líderes religiosos trataron los grandes “desafíos que enfrenta la humanidad” y que el ayatola habló de “las injusticias y opresión, la persecución religiosa e intelectual, el bloqueo económico y los desplazados de muchos pueblos de la región, entre ellos el pueblo palestino”. La máxima autoridad chií expresó “su interés en que los cristianos vivan como los iraquíes, en paz y seguridad y con todos sus derechos”.

Sólo se distribuyeron tres fotos del encuentro, la gran duda que quedo es si Al Sistani, que normalmente permanece sentado al recibir a sus visitas, como se había filtrado se puso en pie para recibir a Francisco, un gesto que nunca habría tenido.

No hubo un documento común como el que firmaron en Abu Dabi hace dos años el papa y el jeque egipcio Ahmad al Tayyeb, Gran Imán de Al Azhar, la mayor institución suní, y que fue uno de los mayores pasos en las relaciones entre el islam y el catolicismo. Pero la reunión en sí, como aseguraron algunos expertos, era el mensaje, ya que el ayatolá, de 90 años, nacido en Irán, es un guía espiritual muy apreciado por su sobriedad y sabiduría, incluso por quienes no pertenecen a la rama chií.