Se trata del negocio Shalom, ubicado en Crespo y Francia. Delincuentes rompieron la puerta blindex para luego robar dinero y mercaderias.

Pero como una cruel broma del destino resulta todo lo opuesto a lo que ocurre en un negocio de barrio Constituyentes llamado con dicho vocablo y que, por segunda vez en un mes, es blanco de la delincuencia. 

La última incursión fue en la mañana del domingo cuando dos malvivientes arrojaron una pesada piedra e hicieron estallar la puerta blindex del drugstore Shalom, ubicado en la esquina de Crespo y Francia.

Una vez dentro del local, los intrusos treparon por encima del mostrador y saquearon la caja registradora, desde donde se llevaron dinero en efectivo. En su recorrida también se alzaron con algunas mercaderías.

Al momento de darse a la fuga uno de los ladrones salió del local corriendo, en tanto su compinche lo hizo caminando “tranquilamente, como si no pasara nada”, dijo hoy Cristian el dueño del comercio, en dialogo con El Litoral.

Estallido en la madrugada 

“El domingo a las 4 de la mañana me llama una vecina y me dice que termina de ver la puerta rota de mi negocio. Al rato me llamó otro vecino y me cuenta que escuchó el estallido de la puerta y vio salir a dos muchachos. Lo extraño de todo es que tengo un sistema de alarmas instalado que no me avisó nada”, se quejó. 

“De inmediato me fui para allá y encontré todo el desastre. La caja revuelta y además me faltaban cigarrillos y otras mercaderías”, agregó.

Hace un mes 

No es la primera vez que Cristian siente el rigor de la inseguridad. El 1 de febrero, fue protagonista de un insólito hecho que hasta le dejó secuelas en su físico.

Es que aquella mañana un ladrón ingresó al local y al ser descubierto por la policía se dio a la fuga. 

Lo increíble fue que minutos después el rufián regresó al sitio y al ser reconocido por el comerciante, ambos se trabaron en lucha en la vereda. En la refriega, Cristian sufrió una luxación de su hombro.

“No sé cómo seguir” 

“La verdad que todo esto es muy duro. No sé qué hacer para seguir adelante. Hace poco tiempo que abrí y no tengo tanto margen de maniobra. Uno va sumando amarguras que te van quebrando el ánimo y así se complica seguir”.

“Ahora tengo que volver a hacer frente con los gastos para reponer la puerta. Pero lo peor de todo es que no sé si mañana o dentro de unos días me van a volver a robar”, sentenció.