Los resultados del estudio pueden conducir a nuevos medicamentos para bajar la presión arterial.

Más de 2 millones de tazas de té se beben por día en el mundo, cantidad solo superada por el agua en términos de volumen consumido. Por eso es una de las bebidas que concentra la atención de la ciencia, que investiga sus propiedades terapéuticas contra múltiples patologías, incluida la hipertensión. El último hallazgo procede de un nuevo estudio que muestra que sus compuestos relajan los vasos sanguíneos, lo que contribuye a explicar esas propiedades antihipertensivas del té verde y negro ​que podrían conducir al diseño de nuevos medicamentos para bajar la presión arterial.

El estudio de la Universidad de California en Irvine (Estados Unidos) reveló que dos compuestos flavonoides de tipo catequina (galato de epicatequina y galato de epigalocatequina-3) que se encuentran en el té activan cada uno un tipo específico de proteína de canal iónico llamada KCNQ5, que permite que los iones de potasio se difundan fuera de las células para reducir la concentración celular.

Como KCNQ5 se encuentra en el músculo liso que recubre los vasos sanguíneos, su activación por las catequinas del té relajaría los vasos sanguíneos, afirman los autores del estudio, que contó también con la colaboración de investigadores de la Universidad de Copenhague. Los resultados del trabajo fueron publicados en la revista Cellular Physiology and Biochemistry.

Dado que hasta un tercio de la población adulta mundial tiene hipertensión, y esta afección se considera el factor de riesgo modificable número uno de enfermedad cardiovascular a nivel mundial, los nuevos enfoques para tratar la hipertensión tienen un gran potencial para mejorar.

Estudios anteriores habían mostrado que el consumo de té verde o negro puede reducir la presión arterial en una cantidad pequeña pero constante, y anteriormente se descubrió que las catequinas contribuían a esta propiedad.

Otro estudio reciente encarado por un equipo internacional de investigadores que analizó datos de más de 25 mil participantes del Reino Unido halló una asociación positiva entre el consumo de flavanoles (que incluye a las catequinas) y una reducción general en la incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Según ese trabajo, la inclusión en la dieta de alimentos y bebidas ricas en flavanoles como té, cacao, manzanas, uvas y frutos rojos, podrían reducir la presión arterial.

Volviendo al nuevo estudio, la identificación de KCNQ5 como un objetivo novedoso para las propiedades hipertensivas de las catequinas del té puede facilitar la optimización de la química medicinal para mejorar la potencia o eficacia de los fármacos para bajar la presión, consideran los autores.

Todos los tés provienen de una única planta, la Camellia sinensis.

Todos los tés provienen de una única planta, la Camellia sinensis.

Más de 4.000 años de historia

El té se ha producido y consumido durante más de 4.000 años. Los tres tés con cafeína que se consumen comúnmente (verde, oolong y negro) se producen a partir de las hojas de la especie de hoja perenne Camellia sinensis y sus diferencias surgen de los diferentes grados de fermentación durante la producción del té.

Aunque existe evidencia de los beneficios para la salud conferidos por el té, el verde es el más estudiado ya que tiene las propiedades antioxidantes más altas. Los estudios in vivo e in vitro (en laboratorio) arrojaron evidencia que muestra que el extracto de té verde ayuda a inhibir la carcinogénesis (factores que determinan el desarrollo del cáncer), reduce la hipertensión y el riesgo de enfermedad cardíaca. Sin embargo, el mecanismo detrás de estas propiedades terapéuticas todavía permanece incompleto.

Por eso, médicos e investigadores sostienen que aunque la evidencia generada por diversos estudios es muy alentadora, hay que ser cautos a la hora de interpretar los resultados.

En un artículo publicado en la Revista Corazón y Salud, de la Fundación Española del Corazón, la cardióloga María Ramos López decía que parece recomendable tomar entre una o dos tazas de té diarias. “Nos puede proporcionar un beneficio adicional y no tendría efectos perjudiciales. Sin embargo, en el caso de tomar medicamentos, no se aconseja hacerlo con té, ya que puede interferir en su absorción. En el caso particular de personas que toman anticoagulantes orales, el té puede disminuir su efecto, por lo que no se recomienda”.