“Everydays – The First 5000 Days”, de Mike Winkelmann, conocido como Beeple, es un collage de 5 mil imágenes individuales, realizadas a lo largo de 13 años. La cifra supera con creces la obtenida hace una semanas por el inversor español-estadounidense Pablo Rodríguez Fraile, que vendió una pieza por 5,5 millones de euros

Christie’s cerró el jueves su primera subasta de una obra de arte íntegramente digital al vender por 58,6 millones de euros (70 millones de dólares) “Everydays: The First 5000 Days” del artista Beeple, que ha roto los récords en el novedoso mercado de los NFT (Non-Fungible Token o token criptográfico), que utiliza la tecnología “blockchain” para certificar su originalidad.

La subasta digital de Christie’s cerró en los 58 millones de euros (69,346 millones de dólares), un récord millonario que supera con creces el obtenido hace una semanas por el inversor español-estadounidense Pablo Rodríguez Fraile, que vendió una pieza de vídeo-arte NFT de Beeple por 5,5 millones de euros (6,6 millones de dólares).

Mike Winkelmann, el nombre real de Beeple, celebró en Twitter un “día histórico”, que consolida a los NFT y al arte digital como un nuevo modo de inversión y adquisición en el mundo del arte.

Christie’s recordó que la cifra alcanzada hoy sitúa a Beeple, hasta hace poco desconocido creador digital, “entre los tres artistas vivos más valorados del mundo”, a la altura de figuras de la talla de David Hockney o Jeff Koons.

Los NFT son activos digitales creados en “blockchain” que permiten al arte digital ser certificado como una pieza única, que además mantiene todo su historial de compraventa y de proveniencia, con lo que se convierte en un objeto de colección digital que no puede ser duplicado sin perder esa certificación de originalidad.

Esta tecnología, que hace cinco meses Beeple ha confesado que no conocía, abre una infinidad de posibilidades para aquellos que consideran el contenido digital tan o más valioso que el físico.

Los NFTs han permitido crear un gran mercado de venta de arte digital, así como de contenido digital coleccionable, desde gatitos criptográficos hasta vídeos de mates de la NBA, que en algunos casos se venden por decenas de miles de dólares.

“Este tipo de arte es casi imposible de falsificar y su proveniencia y originalidad está clara, algo que con el arte tradicional no siempre es el caso y requiere de expertos y terceros que certifiquen la obra”, explicaba en reciente entrevista con Efe Rodríguez Fraile.