El invento genera 2 vatios de electricidad a partir del sonido que emite un altavoz de subgraves, pero podría llegar a tener usos a escala industrial.

Científicos de la Universidad Nacional de Investigación S. Koroliov de Samara, en Rusia, han diseñado una turbina para convertir el ruido en una fuente de energía eléctrica, informa este jueves un comunicado de la propia universidad.

El invento, que constituye una especie de central eléctrica en miniatura, podría aprovechar las fuertes ondas sonoras que emiten los motores de locomotoras de tren, grandes embarcaciones o compresores, dicen sus creadores. Además de generar energía, la turbina amortigua el ruido de esas grandes maquinarias, lo que en realidad era el principal objetivo del trabajo investigador.

La idea clave del invento era “utilizar la energía de las ondas sonoras que se propagan por los sistemas de escape de algunas centrales eléctricas” a la vez que los amortiguadores de la turbina absorben el ruido, explicó el profesor de ingeniería térmica Artiom Shimánov. De esta manera se obtiene energía adicional, aunque en pequeñas cantidades.

El elemento principal de esta minicentral es una guía de ondas, una tubería de polipropileno de aproximadamente tres metros de largo que tiene en su interior una turbina pulsante con un generador eléctrico. Los ingenieros colocaron dentro de la tubería varios sensores y conectaron la guía con un osciloscopio para visualizar las señales eléctricas.

Uno de los extremos de la tubería se conecta a una fuente de ruido, que en el caso del experimento fueron unos altavoces de subgraves, también conocidos como ‘subwoofer’. El sonido de los altavoces, que funcionaban a solo 20 vatios de los 80 posibles, generó 2 vatios de corriente.

El principio de funcionamiento del invento consiste en que las vibraciones sonoras entran en la tubería y hacen girar la turbina a 13.000 vueltas por minuto aproximadamente. El desafío de la fase actual de desarrollo es encontrar el punto óptimo en los 3 metros de longitud del tubo, es decir, el que presenta el mayor grado de utilización de sonido y la mejor generación de energía.

El efecto amortiguador es también importante y se consigue mediante la reducción de la presión máxima en el sistema de emisión. Esto disminuye el nivel de ruido, que es perjudicial no solo para la salud humana, sino también para la propia maquinaria. La utilización del ruido abre también el camino al desarrollo de amortiguadores de sonido mucho más pequeños dentro de las instalaciones industriales.