Ocurrió en la panadería La Nueva Estrella (Facundo Zuviría 4300). Tras la criminal acción el delincuente se dio a la fuga.

“Esto es zona liberada… aquí pasa de todo! Los chorros hacen lo que quieren… los ‘transas’ venden falopa a toda hora. Y de milagro no estoy llorando a mi hijo que fue apuñalado por un delincuente”, dice con toda la furia Sergio, el dueño de la panadería La Nueva Estrella.

El dramático suceso ocurrió en horas de la siesta del sábado, cuando un hombre que vestía ropas de trabajo y cubría su rostro con un barbijo, ingresó al comercio ubicado en Avda. Fdo. Zuviría 4300, en el corazón de barrio Fomento 9 de Julio.

Se dirigió a la empleada y le pidió media docena de facturas y aclaró que se las coloque en una bolsita. Luego le dijo a la vendedora “llamá al que cobra”, dejando en claro que conocía a la perfección el modo de trabajo del lugar.

Quien apareció para efectuar el cobro fue el hijo del panadero, un joven de 28 años que ni bien se acercó a la caja escuchó la advertencia del supuesto ‘cliente’: “¡dame la plata… esto es un asalto!”

“Chuzazo” al abdomen

Acto seguido el malviviente esgrimió un cuchillo y sin más lanzó un puntazo contra el muchacho. Los buenos reflejos de la víctima (al momento del ataque dio un salto para atrás) y algo de suerte evitaron una tragedia mayor.

Tras revisar la caja y sacar el dinero el rufián se dio a la fuga.


Por su parte el panadero resultó con una herida cortante a la altura del su abdomen, que no reviste mayor gravedad.


“Transas” a toda hora
“Acá ya no se puede vivir… Está todo liberado. Por ejemplo, en la escuela 534 República de Bolivia hay intrusos que hacen desastres. Los ‘transas’ están a la noche y hacen su negocio”, se quejó Sergio, el dueño de la panadería asaltada.

“En la esquina de Fdo. Zuviria y Córdoba hay dos mujeres que venden falopa. Todo el mundo lo sabe, menos la policía que no hace nada. Cada dos horas aparece un tipo en una moto, les deja la ‘merca’, se lleva el dinero y se va”, agregó.

“Los delincuentes son los dueños el barrio. Actúan a toda hora y en cualquier parte. No se puede salir de noche. Tenemos que estar llamándonos entre nosotros para entrar a casa. Hay que estar las 24 horas con los ojos abiertos. Es una locura”, reflexionó.

“El vienes este barrio hizo una marcha pidiendo seguridad y miren lo que ha pasado. Por poco no me matan un hijo”, sentenció.