El informe se basa en un extenso seguimiento a pacientes que tuvieron Coronavirus y también abarcó las patologías cardiológicas.

Durante el año 2020 un equipo de neumólogos y cardiólogos del hospital José María Cullen comenzaron a desarrollar un estudio sin precedentes en el país, con base en la ciudad de Santa Fe y alrededores, pero que puede impactar a nivel internacional. De esta manera, se intenta conocer las secuelas que deja el COVID-19 con el objetivo de tener mayor calidad de abordaje en la contención de los pacientes.

Según los datos parciales que se dan a conocer en la investigación, un gran porcentaje de las alteraciones son imperceptibles –desde la sintomatología- para los y las pacientes. También resulta llamativo que “las mismas se dan en cuadros leves, es decir, en personas que no debieron ser internadas”, así lo explicaron desde la jefatura de neumonología Ariel Ballina y Martín Maillo, y de Cardiología, Adrián Carlessi.

El estudio que se desarrolla desde el mes de julio fue calificado como “pionero e inédito”, y tiene como objetivo identificar y documentar las principales secuelas que deja la enfermedad COVID-19 en personas que padecieron cuadros de distintos grados de afectación, desde formas leves a cuadros críticos. Siendo el objetivo principal del estudio, detectar frecuencia y severidad de las alteraciones físicas y/o psíquicas que pueden dejar esta enfermedad luego de haber recibido el alta epidemiológica.

El universo alcanzado son 215 pacientes que realizaron la consulta luego del diagnóstico de Covid-19 con un PCR positivo, y entre 25 y 30 días posteriores al alta –epidemiológica-. En la actualidad realizaron un corte de 100 pacientes para analizar los resultados parciales.

Además de los profesionales a cargo de la investigación, el equipo se conforma con Martín González Vara, Paula Gonzalo, Luciana Vegetti, Leonel Perelló, Cristian Pantaley, Florencia Giménez, Germán Maheara, Sebastián Wustten, Paula Di Renzo, Lucas Costa (FCM-UNL), las enfermeras intensivistas María Rosa Lombardi y Verónica Monzón yLiset Bringas.

DATOS PARCIALES

“El universo investigado comprende a pacientes que se inscribieron de manera voluntaria y con un consentimiento firmado y avalado por el Comité de Ética del Hospital JM. Cullen y estratifica a un 51 % de hombres, con una edad promedio de 47 años (dato importante porque se tiende a pensar que las personas afectadas son adultos mayores y no es así), 27% es personal de salud, 30% había estado internado por COVID-19. Según de la severidad de la infección que tuvieron encontramos que la mayoría eran leves”, explicó Ballina.

Dentro de las comorbilidades están hipertensión, obesidad, diabetes y antecedentes de cáncer (más infrecuentemente) mientras que la “dificultad respiratoria (que expresan como falta de aire), la tos y el decaimiento, sumado a la debilidad muscular son los síntomas más frecuentes post Covid”, ratificó.

“Dentro del examen físico encontramos que el 15% de las personas evaluadas tenían algunas alteraciones”. A todos los pacientes se les realizó además “una tomografía y encontramos que el 35% presentaba algún problema –que es un número muy alto- pero lo llamativo es que dentro de los que presentaban alteración tomográfica, el 51% eran de pacientes con cuadros leves. Es decir, muchas personas que cursaron la enfermedad en su casa, presentaban un compromiso pulmonar”, explicó Maillo y agregó que además “descubrimos una alteración en la estructura del pulmón en personas que no tuvieron cuadros de importancia (o que hayan requerido internación). Es lógico que un paciente crítico presente alteraciones pero nos llama la atención que esto se de en cuadros leves”.

Desde el área de neumonología del hospital destacaron que se realizó una espirometría, con todas las medidas de bioseguridad y “encontramos que la capacidad vital forzada solo en el 15% de los pacientes era normal, el resto estaba alterado. Esta alteración se encuentra en el 73% de los casos leves, lo que también es un dato a considerar”.

Por otra parte, “un mes después de haber cursado la enfermedad, de acuerdo a los laboratorios realizados, la inflamación sistémica persiste”, sostuvo, de acuerdo a los resultados parciales.

El equipo médico analizó los resultados para evaluar el nivel de compromiso de los bronquios y expresaron que “es más frecuente que el funcionamiento sea normal. Si analizamos quienes tienen afectada de manera severa la función pulmonar, los leves son menos y los casos graves más. Encontramos más afectación en los casos leves pero son más severas en los casos graves”, explicaron.

Test de marcha -6 minutos- para establecer la implicancia en la calidad de vida

Una de las pruebas avaladas a nivel internacional se denomina “Test de marcha de 6 minutos” –el cual se aplicó a todos los pacientes que podían caminar y ser evaluados-. Allí “encontramos que el 30% tiene alterado el test de marcha, es decir: les cae la oxigenación al caminar – demostrando que el paciente puede estar muy bien pero no puede caminar o cuando camina se fatiga. También sucede que por la falta de aire deja de caminar. Esto impacta en la calidad de vida, es decir en la capacidad laboral y de recreación. Aquí otra vez nos encontramos con que los cuadros leves son los que más presentan alteración en el test de marcha”, observaron.

Por otra parte, se aplicó un cuestionario respiratorio “que mide 3 variables para ver qué tanto se afecta a la persona en relación a los síntomas, a la actividad y el impacto general. En términos globales el promedio está en 30, es decir, la mayoría de las personas no está en cero sino que posee un grado de leve a moderado”, razonóMaillo.

Depresión y ansiedad

En todos los casos se hizo una objetivación de las consultas ya que “había molestias, irritabilidad, agotamiento y cuando consultamos con los test de depresión avalados internacionalmente, comprobamos que el 26% presenta algún nivel y se afectan más los leves que los graves, siempre con esta muestra que arrojó los datos parciales”, expresaron.

Consecuencias cardiológicas

En el ámbito de la cardiología también se avanzó en estudios muy completos para poder establecer estos datos parciales, para ello se realizó una resonancia cardíaca a los pacientes, “con la intención de profundizar los conocimientos sobre el nivel de impacto de la enfermedad a nivel del corazón, hallando que si bien, un alto porcentaje de los mismos presentaba diabetes o eran hipertensos, no es tan frecuente encontrar antecedentes cardiovasculares en esta población, ya que se trata de pacientes jóvenes, en términos generales. Aun así, hallamos alteraciones cardiológicas en el 22% de los pacientes estudiados”, explicó Adrián Carlessi.

“En su mayoría presentan depresión en la fuerza de bomba del ventrículo izquierdo y derecho, es decir, depresión de la función sistólica. Inflamación de la pared del músculo cardíaco (miocarditis) o de la bolsa que recubre el corazón (pericarditis) y trastornos aislados, edemas o fibrosis de la pared del corazón, que es una de las características de la cicatrización del corazón”, explicó el cardiólogo.

“En relación a la gravedad de la enfermedad que padecieron, el 48% de los pacientes que estuvieron internados por Covid presentaron anormalidad en la resonancia cardíaca. Siendo en el 11% de los casos que no requirieron internación, donde se hallaron alteraciones en el corazón”, especificó Carlessi.

“En relación a la depresión de la función de bomba del ventrículo derecho, de acuerdo a los datos obtenidos, se da en un 21% en pacientes que estuvieron internados, mientras que solo en el 3% de quienes presentaron cuadros leves. Al estudiar la función del ventrículo izquierdo puede observarse que el comportamiento es similar ya que 1 de cada 4 pacientes que estuvieron internados tienen alteraciones a este nivel, y en los que no estuvieron internados se da solo en un 4%”, especificó Carlessi.

“Aun así, es desconocida la relevancia que tendrán estos hallazgos en el futuro, no pudiendo asegurar si tendrán o no alguna repercusión en el futuro de la salud de la persona, pero abren un nuevo campo de estudio”, concluyó el jefe de servicio de Cardiología.

El estudio

“Realizamos estudios físicos, aplicamos test de depresión y ansiedad validados a nivel internacional, cuestionarios específicos para evaluar el impacto del COVID-19 en la salud respiratoria, tomografías de tórax, estudios de función pulmonar (como espirometría y test de marcha de 6 minutos), laboratorio completo y evaluaciones cardiológicas profundas (electocardiograma, ecocardiograma con valoración de Strain y resonancia cardíaca), en todos los pacientes”, explicó el especialista Martín Maillo.

Relevancia Internacional

Para Ariel Ballina la investigación puede tener alcance internacional debido a que la muestra es amplia y reúne los criterios científicos. “Este programa es muy completo y se realiza con pacientes del ámbito público y privado, independientemente de dónde fueron atendidos. Se los invita a participar y las personas que acceden firman un consentimiento avalado por el Comité de Ética de la institución. Se les otorga un turno y durante una misma mañana realizan casi la totalidad de las evaluaciones médicas”.

“Posteriormente se les brinda una devolución a estos pacientes y, eventualmente, el tratamiento a seguir. Luego se los cita a controles que se realizan a los 3 y a los 6 meses. La idea original es realizar un seguimiento a 2 años para analizar cómo se produce la evolución”, agregó.

Ante esto, Ariel Ballina realizó un especial reconocimiento al Ministerio de Salud y a las autoridades del hospital “que posibilitaron los recursos y brindaron el apoyo para realizar este estudio que aportará información para posteriores abordajes de los pacientes de la institución y de otros servicios. Hay residentes de cardiología que participan activamente de este programa y es algo lindo, estamos muy contentos”, finalizó con entusiasmo.