Este domingo se registró la jornada de represión más sangrienta desde el golpe de Estado que sacude al país con nuevos asesinatos de manifestantes.

Las marchas prodemocracia continuaron este lunes en Myanmar y testigos dijeron que fuerzas de seguridad mataron a cinco personas, un día después de la muerte de decenas más en la jornada de represión más sangrienta desde el golpe de Estado del mes pasado.

La agencia de noticias AFP dijo que, según testigos que pidieron el anonimato, dos hombres y una mujer murieron y 16 personas resultaron heridas durante una manifestación en la ciudad de Myingyan, en el centro de la antigua Birmania.

Más al sur, en la región de Magway, otros dos hombres murieron, también según testigos.

La ONG de asistencia a los presos políticos AAPP denunció este lunes que al menos 44 manifestantes perdieron la vida ayer por la feroz represión desatada contra los participantes en las marchas por las fuerzas de seguridad.

La ONG contabiliza más de 2.000 detenidos desde el golpe militar, entre ellos Auung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz 1991 y dirigente de hecho del Gobierno birmano hasta el golpe del 1 de febrero, quien se encuentra detenida en un lugar secreto.

Suu Kyi, de 75 años, debía comparecer ante la justicia por videoconferencia durante la mañana de este lunes, pero la audiencia fue postergada por falta de conexión a Internet, y se llevará a cabo el 24 de marzo, indicó su abogado Khin Maung Zaw.

Suu Kyi está acusada de al menos cuatro delitos: importación ilegal de walkies-talkies, incumplimiento de las restricciones relacionadas con el coronavirus, violación de una ley sobre telecomunicaciones e incitación a disturbios públicos.

La junta militar que gobierna de facto el país asiático la acusa también de corrupción y afirma que recibió 600.000 dólares y más de 11 kilos de oro de sobornos.

Se contabilizan más de 2.000 detenidos desde el golpe militar, entre ellos Auung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz 1991 y dirigente de hecho del Gobierno birmano hasta el golpe del 1 de febrero, quien se encuentra detenida en un lugar secreto.

Suu Kyi parecía en buena salud el 1 de marzo durante la última audiencia en videoconferencia, según su abogado, que no ha sido autorizado a reunirse con su clienta.

En tanto, nuevas manifestaciones tenían lugar hoy en distintas partes del país, como la ciudad de Mandalay, donde la gente llevaba pancartas con lemas como “Detengan la violencia” o “Salven a Myanmar”.

Tras seis semanas de manifestaciones prodemocracia, los generales prosiguen su represión: más de 120 manifestantes perdieron la vida desde el 1º de febrero, según AAPP.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU denunció la existencia de persecuciones, muertes, desapariciones forzosas, torturas y probables “crímenes contra la humanidad” perpetrados por el ejército.

“Los dirigentes de la junta no deben estar en el poder, sino detrás de los barrotes”, tuiteó Tom Andrews, relator especial de Naciones Unidas para Myanmar, e instó a parar inmediatamente el “suministro de dinero y armas” a los militares.

Ayer, la situación fue particularmente tensa en Hlaing Tharyar, un suburbio industrial de Yangón que alberga muchas fábricas textiles, y donde murieron 22 personas.

Las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes tras el incendio de varias fábricas chinas. La embajada de China pidió a las autoridades que “garanticen la seguridad” de sus empresas y su personal.

Numerosos vehículos militares fueron desplegados a la zona, donde los habitantes protegidos en sus casas escucharon disparos continuados.

Nadie reivindicó los incendios, pero el resentimiento contra China se intensificó en las últimas semanas en el país, pues muchos piensan que Beijing, gran inversor en Myanmar, tiene una posición demasiado indulgente con los militares golpistas.

Tras los enfrentamientos, la junta decretó la ley marcial en seis comunas de Yangón.

Toda persona detenida en los suburbios será juzgada por un tribunal militar y se enfrenta al menos a tres años de trabajos forzados.

Otros 22 manifestantes perdieron la vida en otras regiones del país, según AAPP.

Los medios estatales indicaron que los manifestantes trataron de incendiar una comisaría de policía en Yangón, lo que llevó a las fuerzas de seguridad a disparar para dispersarlos.

Un policía perdió la vida en Bago, al noreste de la capital económica.

La conexión a Internet móvil, cortada desde hacía varias semanas durante la noche pero habitualmente restablecida durante el día, no funcionaba por la tarde en la capital económica.