Ocurrió en Irán. Los condenados habían secuestrado a la pareja mientras practicaban montañismo en el noreste del país. El esposo de la víctima fue atado y obligado a observar el ataque.

Los agresores fueron identificados por la policía de la localidad de Fariman como Ruhollah Javidi Rad, Mohammad Sayadi Baghansgani, Mohammad Hosseini y Mohammad Watandoost. Todos fueron acusados por secuestro, violación de una mujer y amenazas, según indicó el diario británico The Daily Mail.

El Tribunal Penal de Khorasan Razavi envió el caso al Tribunal Supremo, donde los cuatro hombres fueron condenados a muerte en la horca y luego ejecutados en la prisión central de Mashhad.

Las leyes iraníes normalmente están estructuradas para trabajar contra las víctimas de violación que a menudo enfrentan cargos de adulterio, indecencia o comportamiento inmoral después de denunciar una agresión sexual. Los violadores acusados generalmente sólo son condenados con el testimonio de cuatro testigos varones, o un número mayor de una combinación de testigos masculinos y femeninos.

Si no hay suficientes testigos, las condenas solo pueden lograrse mediante la confesión o el “conocimiento del juez”. La amenaza de ser acusada por denunciar una agresión sexual a menudo disuade a muchas mujeres de denunciar los delitos cometidos contra ellas.

Pena de muerte de Irán
Irán es el segundo país en el ranking internacional de países que practican la pena de muerte después de China, según la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH).

Según cifras extraoficiales recogidas por la ONG, Irán ejecutó al menos a 251 personas en 2019. Las ejecuciones se llevan a cabo principalmente mediante la horca.

“Los condenados a muerte a menudo son sentenciados sobre la base de cargos vagos y ‘confesiones’ que generalmente se obtienen mediante tortura o malos tratos bajo custodia, antes del juicio. Los acusados que enfrentan la pena de muerte a menudo no tienen acceso a un abogado de su elección”, agregó la FIDH.