Se trata de personal de servicio de la torre de 98 pisos que se levanta junto al río Chicago, y que fue vacunado “por error”, según confirmó George Miller, presidente del Hospital Loretto.

La vacunación contra el COVID-19 de 72 empleados latinos y afroamericanos de la Torre Trump International Chicago, fuera del cronograma oficial, provoca suspicacias y una investigación de la Alcaldía.

En un comunicado al personal, el ejecutivo dijo que autorizó la vacunación los días 10 y 11 de marzo, a pedido de habitantes de la comunidad de Austin, donde se encuentra el pequeño hospital de 122 camas que fue escogido por la municipalidad en su momento para iniciar la campaña de vacunación contra la pandemia.

“En ese momento estábamos bajo la impresión de que los trabajadores de restaurantes y de la industria hotelera eran considerados esenciales y prioritarios para recibir la vacuna”, dijo Miller. “Ahora entiendo que fue un error, después de conversaciones con el Departamento de Salud Pública de Chicago”, agregó Miller, quien negó favoritismos o tratamiento preferencial al principal emprendimiento inmobiliario de Trump en la ciudad.

Según el cronograma de vacunación, el personal de hotelería y restaurantes recién comenzará a ser vacunado el 29 de este mes.


Miller dijo que las vacunas eran de una partida regular recibida por la ciudad y no pertenecían al programa Protect Chicago Plus que puso en marcha la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, para hacer llegar dosis extras a los 15 vecindarios más castigados por la pandemia, habitados por latinos y afroamericanos.

Andrew Buchanan, vocero del Departamento de Salud Pública, declaró a periodistas que la ciudad está “reuniendo detalles” de lo sucedido porque no fue informada sobre la vacunación, que se realizó en la propia torre.

Medios locales publicaron que hubo un “evento de vacunación” en la Torre Trump, por decisión de Miller, y que fue comunicado con anticipación a los administradores del emprendimiento.

Bonni Pear, vocera del hospital, informó por su parte que Loretto ha enviado vacunadores a escuelas, iglesias, refugios de mujeres y comisarías policiales del sur y oeste de la ciudad. El evento en la Torre Trump fue el primero de su tipo en un rascacielos del centro de la ciudad.

El expresidente y magnate no tiene una buena relación con Chicago, la tercera ciudad más populosa de Estados Unidos con 2,7 millones de habitantes, porque en 2017 fue declarado “persona non grata” por el Concejo Municipal de Chicago, por sus críticas a los altos índices de criminalidad.