Lo aseguró este martes el director de Tránsito, Gustavo Adda, al exponer en el Concejo y defender el proyecto oficial de máximo rigor para quienes conducen ebrios.

El director de Tránsito municipal, Gustavo Adda, aseguró este martes que en Rosario la alcoholemia cero “incluirá también a ciclistas y a quienes se desplacen en monopatín” y realizó una enérgica defensa del proyecto que impulsa el oficialismo en el Concejo.

Sin medias tintas, dijo que un siniestro vial en el que esté involucrado un conductor alcoholizado “es un problema de seguridad y salud pública” y dejó en claro que “no existen falsos positivos” que arrojen los alcoholímetros.

El titular de Tránsito fue convocado al Concejo para exponer en el marco del tratamiento del proyecto de alcoholemia cero que impulsa la administración de Pablo Javkin. En ese ámbito, dijo que “el alcohol cero es una cuestión estrechamente ligada a la seguridad y la salud pública de la comunidad. No podemos ser testigos o cómplices de un conductor que está al mando de un vehículo con 0,49 gramo de alcohol por litro de sangre, habilitando a un potencial factor de riesgo en la vía pública. Esto debe ser muy claro: su percepción del riesgo, sus reflejos y sus conductas, ya están alteradas”.

Cuando lo consultaron sobre estadísticas de siniestros viales, el director de Tránsito dijo: “Las estadísticas sobre lesionados y fallecidos las gestiona la Secretaría de Salud Pública. Es un conteo espantoso, porque esos datos de los que estamos hablando son personas que sufrieron una lesión por quedar involucradas en un siniestro vial”.

En tal sentido, dijo que “hay tres condiciones que intervienen en todos los siniestros: velocidad, distracciones y el alcohol. Por eso, quiero ser cuidadoso cuando hablamos de estadísticas”.

No obstante, mencionó como punto saliente el sostenido número de conductores que sin llegar a niveles de positividad (0,5 es el máximo vigente), están al mando de un vehículo en las calles de Rosario.

“Los efectos del alcohol en el organismo varían según la contextura de la persona. Yo peso 120 kilos y si me tomo una copa de vino, es probable que me dé negativo. La variabilidad es un condicionante, porque se da la especulación de cuánto tengo que tomar para tener cero en el control. Para evitar esta cuestión de jugar con cuánto puedo tomar para que me dé negativo el control, la tolerancia debe ser cero”, remarcó.

Además, exhibió la estabilidad del comportamiento a lo largo de los años: “Los controles en esta ciudad se vienen intensificando. En 2019 fueron 27 mil y en 2020, por la pandemia, 838 mil; dentro del porcentaje de positividad, el último año encontramos el 7% contra el 6,8% del año anterior. Se condice este comportamiento”.

Mayores controles

“El rosarino sabe que hay controles de alcoholemia, prácticamente no tenemos oposición a esto. Cuando hay algún tipo de inconveniente, tiene que ver con personas que no son de la ciudad”, consideró Adda. Como ejemplo, citó el caso de un ciudadano de Funes que se dio a la fuga el fin de semana pasado. “Tenía 0,96 gramo de alcohol en sangre. Ya están las presentaciones hechas”, indicó.

Así, remarcó que “la decisión de alcohol cero va con una fuerte presencia de controles. No va a haber alcohol cero si no hay control. El alcohol cero tiene que alcanzar a todos los conductores; incluso a quienes conducen bicicletas y monopatines”, aseguró y agregó: “El etanol es un narcótico, psicodepresor y es tóxico ¿Qué de todo eso encaja bien en la conducción? Nada”.

Al ser consultado sobre la evidencia de que con la tolerancia cero para conductores que hayan tomado alcohol haya menos accidentes, la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, intercedió para pedir que no se hable de accidentes sino de siniestros, ya que “los accidentes son productos del azar, y donde hay alcohol no hay azar”.

“La diferencia entre accidente y siniestro es muy clara. La sensibilidad de esto tiene que llamarnos la atención, porque en los siniestros viales con conductores alcoholizados, hay una decisión previa”, sumó Adda.

Margen de error

Otra de las consultas hacia el director de Tránsito fue la duda sobre las posibilidades de que los alcoholímetros arrojen resultados inexactos al momento de realizar los testeos. “Cada cinco meses, los etilómetros se mandan a calibrar (la normativa indica que debe ser cada seis meses). El margen de error tiene que ver dentro del rango del positivo, según el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti). Hay un margen de entre 0,04 y 0,1 que puede alterar un caso positivo. No existe el falso positivo, como tampoco existe el falso positivo en un test de embarazo”, señaló.

Fue allí cuando introdujo el dato de que “el alcohol está presente en uno de cada dos siniestros con heridos involucrados. Estos datos los ha ido publicando la OMS (Organización Mundial de la Salud). Son cifras mundiales, recabadas de las distintas comunidades”, precisó.

Además, manifestó que “hay antecedentes en el país que han modificado la tolerancia de alcohol. Es potestad de cada municipio reglamentar el uso del espacio público. Este Concejo tiene la máxima responsabilidad en cuanto a esto, es quien nos ordena”, indicó.

Proyecto trunco

La alcoholemia cero se debate nuevamente en el Concejo y fue un renovado pedido del intendente Pablo Javkin y la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, para reinstalar en la agenda un proyecto que viene dando vueltas, al menos desde 2014.

En diciembre pasado se quedó sin estado parlamentario y ahora el oficialismo lo rescató para insistir en su aprobación. La jugada del Frente Progresista es conseguir del macrismo la voluntad política de permitir un despacho, para que luego se vote en el recinto.

Las posturas en relación a la tolerancia cero al volante dividieron las aguas entre quienes consideran imprescindible contar con un “conductor designado” que no beba antes de manejar y quienes creen que la norma es inaplicable, ya que las mediciones “jamás pueden arrojar un valor absoluto en cero”, para inclinarse por una flexibilidad de hasta 0,2 gramo de alcohol en sangre. Actualmente la normativa admite 0,5 gramo para circular y no ser multado.