Tras el fascinante vídeo que subió a TikTok y que han visto millones de personas, la apicultora de Texas Erika Thompson ha pasado a llamarse por muchos la “susurradora de abejas”. La mujer da una clase magistral del rescate de cientos de abejas con las manos desnudas para llevarlas a un lugar seguro.

Como explica la apicultora en el vídeo, recibió una llamada para que acudiera a una propiedad que tenía colmenas debajo de las tablas del piso de un cobertizo en el patio trasero. Al parecer, el escenario llevaba al menos dos años y el propietario quería llamar a los exterminadores, pero la familia que alquilaba la propiedad quería salvar a las abejas, por lo que la contactaron.

Erika es dueña de Texas Beeworks, una empresa de apicultura en Austin para la preservación y protección a las abejas que ofrece extracciones que pueden mover una colmena sin dañarlas o usar productos químicos nocivos.

Eso es precisamente lo que vemos en el clip. Cuando Thompson levanta la primera sección del suelo vemos una colmena gigante, pero lo fascinante es que la mujer comienza a trabajar con las manos desnudas recogiendo así partes de la colmena e incluso un puñado de abejas. También vemos que a otras las coloca en otra colmena especialmente diseñada por ella.

Luego comienza a disponer los panales en la nueva colmena, coloca allí a las abejas que vemos cómo entran directamente. Las abejas de la antigua colmena también comienzan a seguir a sus compañeras de colonia hasta su nuevo hogar. Como observamos, Thompson tiene un “truco”: buscó a la reina, y cuando la vio la recogió en una especie mini cárcel muy efectiva para mantenerla a salvo. Según cuenta:

UNA VEZ QUE LA REINA ESTUVO EN LA NUEVA COLMENA, ALGUNAS ABEJAS COMENZARON A ENVIAR SEÑALES PARA AYUDAR A LAS OTRAS ABEJAS A ENCONTRAR EL CAMINO A CASA. DEJÉ LA COLMENA DURANTE LA NOCHE Y AL DÍA SIGUIENTE TODA LA COLONIA ESTABA EN SU NUEVO HOGAR, Y FUE OTRO GRAN DÍA PARA SALVAR A LAS ABEJAS.

En primer lugar usa bocanadas de humo para enmascarar las feromonas de alarma que usan las abejas para comunicarse. Esto se debe a que las abejas, cuando están en peligro, emiten feromonas, acetato de isopentilo y 2-heptanona que estimula una respuesta de alarma en otras abejas.

Thompson cuenta que para someter a las abejas el humo interfiere con el sentido del olfato de las abejas, que reduce la respuesta de las antenas, pero no las daña. Sus antenas reanudan las respuestas normales después de unos 10-20 minutos, tiempo suficiente para que los apicultores puedan mover partes de la colmena original sin que las abejas lo vean como una amenaza para la colonia o la reina. Tal y como cuenta:

Mi objetivo es siempre dar a las abejas tantas piezas de su colmena original como sea posible, y trato de poner las piezas en la nueva colmena en el mismo orden en que las construyeron las abejas.

¿Y por que no se pone un equipo “por si las moscas”? Según la profesional, se lo pone cuando lo necesita, “pero como amante de los insectos, me encanta sostener abejas. Esto es lo que debería estar haciendo en este planeta, y cuando encuentras ese propósito, hay un efecto calmante natural”, zanja.