Ocurrió en París. Las fuerzas de seguridad habían informado sobre un “laboratorio clandestino”, que no era más que una fábrica de dulces.

La Policía de Francia anunció por todo lo alto el decomiso de un gran cargamento de droga sintética MDMA en un “laboratorio clandestino” cerca de París. Sin embargo, se llevaron una sorpresa: no era éxtasis sino caramelos con sabor a frutilla. Y el lugar en cuestión era una fábrica de dulces.

La prefectura había informado, vía Twitter, el descubrimiento de un supuesto centro de envasado de productos de estupefacientes en Saint-Ouen, que “abastecía a fiestas clandestinas”. Además, se incautaron de mercancía por el valor de un millón de euros. El posteo fue acompañado de dos imágenes, en las que se ven cantidades de polvo rosa y pequeñas pastillas del mismo color en bolsas.

Sin embargo, los análisis toxicológicos realizados concluyeron que “el polvo incautado en el apartamento era ‘neutro’ y no contenía productos estupefacientes ni sustancias venenosas”. No solo eso, sino que se descubrió unas horas más tarde que se trataba de fresas marca “Tagada”, una popular golosina del país, triturada. Todo esto fue informado por la fiscalía de Bobigny a la agencia de noticias AFP.

El papelón generó decenas de comentarios en las redes sociales, la mayoría burlándose de los efectivos que realizaron el allanamiento y no corroboraron, en el momento, de qué se trataba la sustancia que secuestraban. “Tengo un punto para que vayan. ¡Un Carrefour!”, escribió el usuario @DrYassinSemilla, junto a una imagen de los caramelos en cuestión, exhibidos en un supermercado.