Los incidentes provocados por un centenar de manifestantes identificados con pecheras de la CTA en el edificio central del diario Río Negro de Roca, no terminaron con graves consecuencias de milagro. Amenazaron de muerte a un periodista. Agredieron a empleados del diario, actuaron sin ningún control y por el nivel de violencia que ejercieron, podrían haber generado más inconvenientes mayores. El personal de la comisaría Tercera, ubicada a unos 30 metros del edificio, tardó 40 minutos en llegar. A esa altura los violentos ya se habían retirado.

La agresión arrancó cerca de las 12:30 cuando la columna de manifestantes, que regresaba del Poder Judicial donde se le iba a formular cargos a Miguel Báez, el líder de este grupo, por abuso sexual.

Refrescos Roca
Ingresaron violentamente al edificio de este diario y rápidamente se abalanzaron sobre el recepcionista y el fotógrafo Juan Thomes que justamente volvía de cubrir la manifestación de apoyo al dirigente acusado.

Al recepcionista lo increparon, insultaron y le arrojaron alcohol y pintura blanca sobre su cuerpo y el lugar del trabajo.

Al fotógrafo lo golpearon varias veces por la espalda mientras registraba el accionar de los violentos.

Además golpearon a otro empleado con un objeto contundente en la cabeza.

Mientras realizaban estas acciones pintaban leyendas de amenaza de muerte al periodista Luis Leiva (a quien el grupo de violentos ya había hostigado en otras oportunidades). También pegaron pancartas con su cara y las de la víctima del supuesto acoso de Báez y su abogado.

Los manifestantes estuvieron 40 minutos dentro del edificio, realizando pintadas, destrozos, arrojando elementos contundentes, forzando puertas para intentar subir a los pisos superiores, amenazando al periodista Leiva (y exigiendo su presencia), e intimidando al resto de los empleados que en ese momento estaban en la planta baja.

A pesar de que se llamó insistentemente a la Policía, recién dos uniformados con una carpeta llegaron al edificio. A esa altura los violentos ya se habían ido.

Las autoridades del Editorial Río Negro ya formalizaron la denuncia penal.